Cada 30 minutos, a 18 mujeres se les diagnostica un cáncer

Doce ONG de seis países, incluida la Argentina, denuncian que la primera consulta sigue siendo tardía; reclaman un mayor acceso a la detección precoz

Por Fabiola Czubaj | LA NACION
Miércoles 26 de septiembre de 2012

En la última media hora, poco menos de veinte mujeres se enteraron de que tienen cáncer en los países de América latina más “equipados” para detectar un tumor mamario a tiempo para curarlo o prevenir los cánceres de pulmón o cuello uterino. La Argentina es uno de ellos.

“Cada 30 minutos, a 18 mujeres se les diagnostica un cáncer femenino en los seis países latinoamericanos con alta incidencia de la enfermedad que cuentan con los recursos para controlarlo y en los que sus gobiernos se comprometieron formalmente a hacerlo. A pesar de eso, la consulta de esas mujeres sigue siendo tardía”, dijo Alessandra Durstine, coordinadora de la Unión Latinoamericana contra el Cáncer de Mama (Ulaccam).

Por ejemplo: a más del 50% de las mujeres que consultan por un bulto en un pecho se les detecta un tumor mamario de más de 5 cm, ya avanzado, en Brasil, Colombia, México, Venezuela, Argentina y Costa Rica. Y en el 90% de los casos son las mujeres quienes detectan algo sospechoso con el autoexamen mamario. Al explorarse suelen encontrar “bolitas” en las mamas o las axilas, o secreción en los pezones, según detalló la doctora Yolanda Villaseñor, jefa del Departamento de Radiodiagnóstico del Instituto Nacional de Cancerología de este país.

Durante la reunión anual de Ulaccam, representantes de doce ONG que asisten y contienen a pacientes oncológicos de esos países, más Chile, manifestaron su preocupación por la demora en la primera consulta, la baja especialización médica en la “lectura” de las imágenes mamarias y la falta de coordinación eficiente de los sistemas de salud desde la prevención hasta los cuidados paliativos.

Participaron por la Argentina la Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer (Lalcec), el Movimiento Argentino contra el Cáncer de Mama (Macma) y la Fundación para la Investigación y la Prevención del Cáncer (FUCA).

Sorprendieron las similitudes de los problemas entre los países: la falta de un acuerdo sobre cuándo realizar la primera mamografía (si a los 40 o los 50 en las mujeres sin antecedentes familiares), si hay o no que realizar la autoexploración mamaria o la baja adhesión al uso de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), que protege contra algunas de las cepas causantes del cáncer de cuello uterino, sobre todo en los países que la han incluido en el calendario de vacunación, como la Argentina.

“Las mujeres consultan tarde por la falta de información, orientación y comunicación. Estos cánceres, que se pueden prevenir o detectar a tiempo como para hablar de curación, siguen siendo inexplicablemente una sentencia de muerte e­n la región”, sostuvo Durstine, de la Sociedad Estadounidense del Cáncer (ACS, por su nombre en inglés).

Para Leoni Margarida Simm, que recibió más de cien sesiones de quimioterapia en 12 años (“Ya ni siquiera las cuento”, dijo), la diferencia con la vida y la muerte la da el acceso oportuno al diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento clínico. “Si tenemos acceso, podremos vivir”, sostuvo esta embajadora mundial por Brasil de la ACS.

SÍ A LA MAMOGRAFÍA

A los 34 años, a Isaura Cuella le detectaron un segundo cáncer de mama. “La enfermedad me llegó cuando tenía 30 -recordó la paciente mexicana-. Así que dejemos de pensar que es una enfermedad de personas mayores o que la mamografía es muy dolorosa. Dejar de lado este tipo de pensamientos puede salvarnos la vida a las mujeres.”

Mientras en los países desarrollados disminuyeron la incidencia y la mortalidad por cánceres femeninos, en América latina está aumentando el de mama. “La Argentina tiene cifras similares a las de Estados Unidos”, ejemplificó Durstine.

Es que los 18.700 casos detectados por año la transforma en el país de América latina con mayor incidencia de la enfermedad, mientras que en la mortalidad secunda a Uruguay. “Con la tecnología que está disponible en nuestros países (mamografía, examen clínico, autoexamen mamario y acceso a los tratamientos) se podría curar a muchas mujeres”, sostuvo Villaseñor.

Además, fundamentó por qué es útil la mamografía, algo que aún se está debatiendo, como ocurre con la edad en la que una mujer debería empezar a hacerse el estudio (en la Argentina se indica a partir de los 50 o antes en las mujeres con antecedentes familiares). “Mientras peleamos -sostuvo-, les estamos retrasando las posibilidades a muchas mujeres.”

Tras repasar los resultados de las investigaciones más serias publicadas concluyó que la mamografía periódica, en manos especializadas y combinada con los tratamientos disponibles cuando se detecta un tumor, reduce hasta un 30% la mortalidad por el cáncer y lo hace con “un riesgo de radiación minúsculo, aunque no inocuo […] Pero el beneficio, en este caso, es mucho mayor que el riesgo”.

Para demostrarlo, citó un estudio publicado en 2010 en Radiology: en 111.000 mujeres se detectaron 10 casos de cáncer inducido por radiología. “La radiación de una mamografía actual equivale a tomar sol durante un día o viajar en avión de México a Miami”, dijo.

Estimó que la mamografía no detecta hasta un 15% de los tumores por factores biológicos (densidad mamaria) o una mala técnica de lectura. Aclaró que los equipos digitales, más modernos, son tan útiles como los analógicos. “Queremos detectar las lesiones antes de que sean palpables -dijo-. Ésa es la etapa ideal para el diagnóstico con un pronóstico de curación.”

Para reducir el riesgo de desarrollar cáncer, la doctora Karla Unger, asesora científica de la anfitriona Fundación Cim*ab, recomendó hacer ejercicio “que agite el corazón” por lo menos 30 minutos tres veces por semana; cuidar el peso; prolongar la lactancia más allá de los primeros seis meses de vida del bebe, y consumir muchas frutas y verduras.

“Hay que evitar el alcohol, el tabaco, la dieta rica en azúcar y grasas y el uso de hormonas de manera informada, con control médico y en la dosis más baja por el menor tiempo posible”, enumeró la investigadora.

BARRERAS Y FALTA DE COORDINACIÓN

En nuestro país, se podrían evitar el 10% de las 5400 muertes anuales por cáncer de mama sólo si el sistema de salud funcionara más coordinado.
Las barreras más comunes son la demora en los turnos y el acceso al tratamiento luego del diagnóstico (pueden pasar hasta 150 días), además de la falta de información, según detectaron las ONG argentinas que integran Ulaccam y participaron de la reunión de México. Esas organizaciones son Lalcec, FUCA y Macma.

http://www.lanacion.com.ar/1511634-cada-30-minutos-a-18-mujeres-se-les-diagnostica-un-cancer