La espirometría y los análisis de rutina disminuyen la cantidad de muertes por EPOC y asma

La espirometría y los análisis de rutina disminuirán en el corto plazo la cantidad de muertes por casos severos de asma y de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), sostuvo este sábado la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR).

Un documento de la AAMR manifestó la necesidad de incorporar la espirometría a los estudios de rutina, ante los diversos estudios clínicos realizados en varios países que demostraron que la EPOC, causada en la mayoría de los casos por fumar, está subdiagnosticada en más del 80% y se la detecta tarde.

Telam
7-7-2012

En tanto, añadió que muchas personas tampoco saben que tienen asma porque nunca les efectuaron una espirometría, que sirve para confirmar esa enfermedad respiratoria, que en casos severos, compromete el sistema cardiopulmonar y puede causar la muerte.

Orlando López Jové, integrante de la AAMR y jefe del laboratorio Pulmonar del Hospital “Doctor Antonio Cetrángolo”, insistió en que “contar con la espirometría dentro de los análisis de rutina posibilitará prevenir, tratar y detectar a tiempo alteraciones funcionales respiratorias”.

Indicó que “esas patologías pueden ser consecuencia de enfermedad pulmonar, cardíaca o por exposición a tóxicos como el tabaco, polvos y vapores del ambiente laboral”.

La espirometría es un examen no invasivo que se indica desde los seis años en adelante, donde el paciente debe inhalar y exhalar al máximo con fuerza a través de una boquilla de cartón descartable conectada a un dispositivo llamado espirómetro, que mide la cantidad de aire exhalado.

El análisis es indoloro y lleva 10 minutos realizarlo, ofreciendo un amplio diagnóstico de la capacidad pulmonar del paciente y pueden detectarse complicaciones como el asma y la EPOC.

Alrededor del 10% de los argentinos mayores de 40 años, casi todos fumadores, sufren de EPOC en distintas fases, y generalmente llegan tarde al diagnóstico y han perdido hasta más de 50% de su función pulmonar, con mayor número de exacerbaciones (crisis) y hospitalizaciones por falta de aire.

La EPOC es una enfermedad debilitante, progresiva, potencialmente mortal, que dificulta la respiración como consecuencia de la acción debilitante del tabaco y tóxicos sobre los pulmones.

Daniel Colodenco, jefe del Servicio de Alergia e Inmunología del Hospital de Rehabilitación Respiratoria María Ferrer, sostuvo que “uno de los problemas centrales en el diagnóstico de EPOC es que el fumador supone que fumar se asocia naturalmente a toser”.

“Por eso -continuó- no consulta al médico ante síntomas como flema, falta de aire o tos, típicos de la EPOC, cuando debería ser todo lo contrario, ya que esto marca la posibilidad de detectar la enfermedad, antes de que avance a estadios más graves y pueda causar la muerte”.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la EPOC aumentó su prevalencia y mortalidad en el mundo en todas las edades, que ascendían a 11.6 de cada mil en hombres y 8.8 de cada mil en mujeres, en 2002 y la espirometría es un método para detectarla.

Al igual que con el asma, hay drogas para tratar los trastornos de la EPOC y se cuenta en la actualidad con muchas recomendaciones médicas para evitar el avance de la enfermedad.

Una encuesta dada a conocer por la Fundación CIDEA, destinada a la investigación y difusión de las enfermedades respiratorias y alérgicas, estimó que “el 47% de los adolescentes y adultos argentinos con asma no se controla bien”.

Durante un ataque de asma, el revestimiento de los bronquios se inflama, lo que provoca un estrechamiento de las vías respiratorias y una disminución del flujo de aire que entra y sale de los pulmones.

Jorge Máspero, director médico e investigador de Fundación CIDEA, sostuvo que “el control del asma es un objetivo ineludible, no sólo porque lograrlo mejora la calidad de vida del paciente y reduce o elimina cualquier limitación que pueda causar el asma, sino que también disminuye el riesgo de exacerbaciones”.

Máspero destacó que “contar con un buen control -entre los que se encuentra el empleo de la espirometría- se traducirá en una menor cantidad de crisis respiratorias y eventuales internaciones o muertes por asma”.

El riesgo de morir por asma se incrementa en los pacientes con hospitalizaciones frecuentes, y en Argentina la época del año donde las internaciones por asma son más comunes es en otoño, por el efecto concomitante de las infecciones respiratorias virales y bacterianas sobre las vías aéreas inflamadas.

http://www.telam.com.ar/nota/30896/