En 20 años más, cumplir los 140 podría ser realidad

(Nota: Para ello debería haber hoy personas con más de 120 años, que no las hay. A los periodistas les gusta poner títulos llamativos que no se condicen con la realidad )

POR RAQUEL QUELART / LA VANGUARDIA Y CLARÍN

Manuel Jiménez Ucero, prestigioso dietista, inmunólogo y pediatra español, explica en qué consisten los nutricéuticos, nueva generación de extractos de nutrientes, que también ayudan a mantenerse joven. Se ingieren en distintas formulaciones y prometen alargar considerablemente la vida.

4.7.2012

La eterna juventud de momento es una meta inalcanzable. Pese a ello, nuestra sociedad valora mantener un aspecto joven, por lo que mucha gente se resiste a envejecer apelando, entre otras cosas, a los cosméticos.

Pero a nadie se le escapa que estos productos, que han demostrado ser de ayuda, tienen un efecto limitado. Con el objetivo de complementar al cosmético tradicional ha nacido una nueva tendencia, pastillas de belleza que actúan desde el interior del organismo, que están ganando aceptación en Estados Unidos y Canadá.

El doctor Manuel Jiménez Ucero, autor de La Dieta Flash, pediatra e inmunólogo, acaba de publicar Nutricosmética: alimenta tu belleza.

¿Por qué envejecemos?
Tenemos fecha de caducidad. Somos una máquina energética, y como cualquier motor, nuestro cuerpo vive en base a una oxidación, una combustión. El mismo oxígeno que es imprescindible para vivir es el que va liberando pequeñas partículas que ensucian los mecanismos de combustión de las células, las hacen viejas, muchas mueren, otras se deterioran y poco a poco van perdiendo sus funciones.

¿Y cómo es ese proceso?
Si de esa combustión salen radicales libres, electrones desprendidos del oxígeno mal quemado, se genera una combustión acelerada. Teorías sobre el envejecimiento hay muchas, pero la más defendida es la de los radicales libres por combustión inadecuada, que hace envejecer los procesos de metabolismo celular.

¿La clave está en las células?
Efectivamente. El cuerpo también tiene sus mecanismos para defenderse y alargar la vida: los antioxidantes internos, que con la edad vamos perdiendo. También hay antioxidantes externos que frenan los procesos oxidativos acelerados y que los tenemos que aportar desde fuera. No son difíciles de encontrar ni caros, pero tampoco tenemos cultura de ayudar a nuestro cuerpo a que envejezca más despacio. Y esto se puede conseguir.

¿Cómo?
Hace años que se descifró la clave genética, y se ha descubierto que es posible manipular los genes que intervienen en el envejecimiento a través de las células madre, capaces de convertirse en cualquier tipo de célula del cuerpo. De esa manera, se puede regenerar un páncreas, un riñón o un hígado a partir de células del propio individuo.

¿Cuál es el mejor remedio contra el envejecimiento?
Hay que cuidar el cuerpo con una nutrición adecuada, con hábitos saludables, mantener el estado físico y aportarle aquellos nutrientes pequeños y complementarios, unas 40 sustancias, que normalmente no le damos por el desorden de vida que llevamos, pero que son necesarias.

¿Qué tipo de sustancias?
Vitaminas, oligoelementos, minerales y antioxidantes de varios tipos, polifenoles, beta-carotenos, provitaminas… Las grandes industrias no van a perder nada, pero vamos a sanar mucho si en lugar de darnos medicamentos de síntesis química, nos dan extractos concentrados de sustancias naturales y sin adulterar. Ahí está la clave de la nutricosmética y la nutracéutica.

¿Qué son los nutracéuticos?
Son un conjunto de sustancias, muchas de ellas esenciales, que el cuerpo no puede fabricar y que han de ser aportadas desde el exterior por medio de los alimentos o, en su defecto, por estos suplementos alimentarios. Son alimentos que curan, que ayudan a sanar. Y dentro de los nutracéuticos estarían los nutricosméticos, aquellas fracciones de los alimentos que nos ayudan a estar más jóvenes y guapos.

¿Por ejemplo?
Las píldoras de beta-caroteno, que tiene el extracto provitamina A de seis zanahorias, ayudan a que nuestros melanocitos reaccionen bien a la exposición solar, nos protegen de los rayos ultravioletas y consiguen que el bronceado dure más y sea más bonito.

¿La sustancia más curiosa de la nutricosmética?
Por ejemplo, el chicle Fuwarinka, de la casa Kanebo, que se vende en Japón y en Estados Unidos, y que contiene un polifenol extraído de frutos, que tiene la virtud de eliminarse a través del sudor. Han inventado el chicle desodorante, que usted mastica durante 15 minutos y todo su cuerpo exhala un maravilloso olor a rosas durante seis horas. Si su pareja es golosa, también lo hacen con sabor a vainilla.

¿No puede ser tóxico?
Lo que está masticando es un polifenol natural, como si se comiera un tomate. La diferencia es que se elimina por el sudor.

¿Hasta qué punto está irrumpiendo con fuerza la nutracéutica?
El año pasado, en Estados Unidos, la nutracéutica movió más de 12 billones de dólares y la nutricosmética, que creció un 10% respecto al ejercicio anterior, más de dos billones y medio de dólares. Pero Europa está tardando en asimilar estos conceptos.

¿Por qué?
En Estados Unidos y Japón, ha sido la presión social y la cultura popular las que han impuesto la costumbre a los propios médicos. En vez de medicamentos para mejorar la calidad de los cartílagos, recetan extractos nutricionales de cartílago de peces de aguas profundas que, lentamente, pero sin ningún componente químico, van ayudando a que esas articulaciones desgastadas mejoren.

¿Otro ejemplo?
El arándano rojo americano tiene un poder antiséptico para la vejiga que evita las infecciones por incontinencia en la mujer y por prostatismo en el hombre. La pequeña grosella venida de Estados Unidos y Canadá está haciendo de vacuna de las infecciones y ayudando a evitar cánceres en el futuro por infecciones repetidas.

¿Por qué en Europa cuesta más que entre la nutracéutica?
Mientras que en Estados Unidos está muy definido cuáles son los patrones de un nutracéutico y un nutricosmético, en Europa hay 27 normativas y 27 patrones de aceptación de un nutricosmético, nutracéutico o un complemento nutricional. No puedes legalizar nada en España, porque hay que hacerlo primero en Bruselas, que lo autoriza siempre y cuando no incumpla ninguna de las legislaciones de cada país. Y de esta forma está funcionando la industria europea de los nutracéuticos.

¿La nutricosmética no puede ser perjudicial para la salud?
Si el producto alimentario que se usa en la industria para extraer, por ejemplo, un beta-caroteno, ha estado protegido con determinados abonos químicos tóxicos, eso puede ir a parar al final de la cadena. Otro factor es la mala manipulación. Pero son contaminaciones externas sobrevenidas. En principio, aunque tomes diez frascos de antioxidante no vas a poder suicidarte con esto, porque estamos hablando de concentraciones nutricionales y de elementos nutrientes concentrados en unas dosis que en el mayor de los casos están a mil veces de su potencial efecto tóxico.

¿Entonces?
Es decir, uno de los factores más importantes de los nutracéuticos y nutricosméticos es su inocuidad, pero eso conlleva, a la vez, una necesidad, que es la continuidad. Si se toma durante 15 días, no sirve de gran cosa, debe ser tomado persistentemente, con intervalo de descanso. Si buscamos un efecto visible, hemos de saber que no actúa sobre la capa externa, sino desde dentro, y hasta que esa capa interna aflore a la superficie como mínimo va a pasar entre un mes o mes y medio; va a hacer su efecto intenso a partir de los tres meses, y a los seis, la piel será muy distinta. Aconsejo a los escépticos hacerse tres fotos durante este período.

¿A partir de qué edad se puede empezar a tomar nutricosméticos?
En Estados Unidos aconsejan empezar con cantidades mínimas a partir de los 30 años.

¿Qué son los “twincosméticos”?
Una fórmula combinada de acción interna y externa. Se vende en Estados Unidos, pero llegará a España. Todas las empresas grandes de cosmética ya están trabajando en ello.

¿Los cosméticos tienen resultados más limitados que los nutricosméticos?
No, hay cosméticos muy eficaces y el nutricosmético es complementario. El cosmético persigue el efecto inmediato, mientras que el nutricosmético trabaja desde la salud y la receta natural. Incluso, uno puede hacerse su nutricosmético en casa. Con buenas costumbres, cuántos cánceres pueden prevenirse, ¡muchos!

¿De qué manera?
Busquemos en la naturaleza, y retrocedamos a cosas del pasado que se han usado y se sabe que han ido muy bien, intentemos no meter la mano del hombre en la confección de nuevas moléculas, que no sabemos cómo va a asimilar el cuerpo humano.

¿La nutricosmética invadirá pronto nuestros armarios?
Y usted tendrá en su tocador sus nutricosméticos, al igual que tiene sus cremas y maquillajes, será una fiel adicta para que las multinacionales sigan enriqueciéndose con nuevas fórmulas y caminos, pero eso sí, de forma más natural.

¿Y en qué me beneficiaré?
En no intoxicarse con otras cosas de contenido terapéutico, porque su cuerpo estará más sano durante más tiempo. Además, no estaremos vulnerando los intereses de los que nos lo venden. En lugar de comprarles medicamentos, les vamos a estar comprando concentrados nutricionales naturales, como mínimo, es un mal menor o un beneficio seguro.

¿Será posible algún día la eterna juventud?
No, pero sí alargar muchísimo una vida. En quince o 20 años podremos alcanzar hasta los 140 años en plenitud de funciones.

http://www.clarin.com/buena-vida/salud/Vivir-anos_0_730727242.html