El alcohol, ese cancerígeno desconocido

A diferencia del cigarrillo, cuya incidencia en el cáncer está difundida, es menos conocido el papel de la bebida en la aparición de tumores.

Infobae AmericA
13-7-2012

“Lo primero que se le pregunta a un paciente que presenta un tumor de esófago es si toma alcohol y fuma -dijo a Infobae la doctora María Ester Domínguez, especialista de la Asociación Argentina de Oncología Clínica-, y en casi todos los casos la respuesta es afirmativa. El paciente que tiene cáncer de cabeza y cuello o algunos tumores digestivos como los de esófago o estómago casi siempre es un consumidor de alcohol y tabaco”.

En efecto, el alcohol es especialmente cancerígeno unido al tabaco, y tiene incidencia preponderante en los tumores de las vías aerodigestivas superiores, pero, como se verá, no sólo en esas variantes de la enfermedad.

Fumar mata. Lo sabemos todos. Pero la asociación del alcohol con un mal que, según la OMS (Organización Mundial de la Salud), es la primera causa de mortalidad a nivel mundial -un 13% aproximadamente- está mucho menos difundida.

Para entender cómo actúa este factor de riesgo, conviene empezar por el principio.

“Cáncer es sinónimo de crecimiento descontrolado de un grupo de células que no obedecen a los controles de los procesos celulares que rigen en todos los tejidos del organismo que son, uno, la proliferación, es decir, el aumento de la cantidad de células; dos, la diferenciación o especialización y, tercero, la apoptosis, como se llama a la muerte programada de las células, explicó la doctora Domínguez. Se podría decir que el cáncer es, en última instancia, una enfermedad del ADN dañado, una serie de mutaciones genéticas que pueden transformar las células normales en células cancerosas”.

La hipótesis ambiental

En la aparición de un cáncer inciden factores genéticos o de predisposición y factores ambientales o disparadores. En concreto, lo hereditario o congénito se desarrolla o no a partir de iniciadores. Y es en esta última instancia donde los agentes externos toman su rol protagónico en la producción de mutaciones o cambios que disparan el inicio de la enfermedad.

En el año 2004, recuerda María Ester Domínguez, el profesor Dominique Belpomme expuso en Francia su hipótesis que afirma que entre dos tercios y tres cuartos de los cánceres tienen un origen ambiental, es decir, están causados por agentes carcinogénicos externos al cuerpo humano.

“Entre los factores que determinan que los tumores malignos sigan creciendo e invadan tejidos aledaños se encuentra la falla de los mecanismos de reparación del ADN, que encierra nuestro código genético -el ADN tiene sistemas de ‘bacheo’, como de arreglo del asfalto de una ruta o calle-, la disminución de las defensas del organismo tanto en cantidad como en calidad, la evasión de la muerte celular programada de las células normales y la aparición de nuevos vasos sanguíneos”, dijo Domínguez.

“El rol del alcohol, agregó, estaría dado a través de sustancias que genera su metabolismo, como los radicales libres, que se ‘meten’ en nuestro ADN donde producen una cascada de mutaciones, cambios o ‘errores’ en la división celular. Esto equivale a decir que el alcohol, y otros tóxicos, actuarían como ‘disparadores’ de los cambios que mencioné antes”.

Estragos de los radicales libres

El biólogo Roger Nordmann, especialista en salud pública y miembro de la Academia Nacional de Medicina de Francia, lo explicó de este modo en un informe del diario Le Figaro: “Después de su absorción intestinal, el alcohol es oxidado a nivel del hígado y eliminado. Es la autopista que toman las bebidas alcohólicas con el efecto energético que conocemos… hasta el momento en que, saturada, ésta envía el sobrante de alcohol a las ‘colectoras’, o vías secundarias, donde hacen estragos los radicales libres, especies reactivas susceptibles de provocar rupturas y daño a los sistemas de reparación del ADN, así como perturbaciones de la regulación de los genes protectores, con proliferación anárquica de las células”.

“El estrés oxidante ligado a la hiperproducción de radicales libres durante el metabolismo del alcohol por esa vía es así una causa mayor de cáncer hepático, dice este especialista. El abuso de alcohol actúa también sobre el equilibrio hormonal favoreciendo los tumores de seno”, agregó Nordmann.

A las mismas conclusiones llega el NCI (Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos), según explica la doctora Domínguez: “Ese organismo sostiene que habría prueba ‘convincente’ de que el consumo de alcohol aumenta el riesgo de cáncer de boca, esófago, mama, colon y recto (este último en los hombres). Además, consideraron ‘probable’ que el consumo de alcohol aumente el riesgo de cáncer de hígado y cáncer colorrectal, este último en las mujeres”.

“Es interesante reiterar que la asociación de alcohol con el cigarrillo está señalada como generadora de la mayoría de los cánceres de cabeza y cuello: boca, labio, lengua y faringe, como así también de laringe y esófago y en menor proporción. en otros tumores”, insiste por su parte Domínguez, quien es investigadora del Grupo Oncológico Cooperativo del Sur (GOCS) y especialista abocada también a la prevención ambiental.

Es difícil en medicina y en especial en el cáncer, aislar un único factor como determinante de una enfermedad, aclara esta profesional. Pero advierte: “Lo que está comprobado es que el alcohol favorece la aparición de cáncer y que, asociado al tabaco, es como comprarse todos los números de la Lotería”.

http://america.infobae.com/notas/54353-El-alcohol-ese-cancerigeno-desconocido