Crecen las consultas por trastornos de la alimentación en mujeres mayores de 50 años

Expertos argentinos aseguraron que se volvió común ver en la adultez problemas como la anorexia, la bulimia y el atracón, típicos de la adolescencia. Presiones por un cuerpo perfecto.

Por Florencia Ballarino
Perfil
14/07/12 –

Aunque por lo general se cree que la bulimia y la anorexia son problemas de la adolescencia, la realidad muestra que cada vez más mujeres mayores de 50 años sufren trastornos alimentarios. Un estudio estadounidense publicado en la revista International Journal of Eating Disorder reveló que el 13% de las mujeres entre 45 y 65 años sufrían algún tipo de desorden de la alimentación, cuando hace diez años atrás ese porcentaje no llegaba al 5%. El trabajo, de expertos de la Universidad de Carolina del Norte, evaluó las respuestas de 1.849 mujeres. Seis de cada diez reconocieron que su peso influye negativamente en su vida; el 4% admitió darse atracones de comida y el 8% que realizaba purgas.

En la Argentina, la realidad no es muy distinta. Especialistas consultados por PERFIL aseguraron que es frecuente ver en el consultorio a pacientes que están atravesando la menopausia o el climaterio y sufren problemas de conducta alimentaria. “Hoy nos encontramos con mujeres maduras que, o nunca tuvieron una atención especializada y la patología se ha cronificado, o presentan lo que se denomina un trastorno alimentario no específico que está sostenido en el tiempo y por alguna crisis vital se reactiva en la etapa adulta. En principio, lo más frecuente en las mujeres de más de 40 años es la anorexia nerviosa, que es el trastorno más difícil de tratar, el que más compromete la vida entera de la paciente y del que en realidad muchas no terminan de salir”, explicó Mónica Katz, directora de la carrera de Medicina Nutricionista de la Universidad Favaloro.

Otro de los trastornos más comunes de consulta en la edad adulta es el desorden por atracón o been eating. “Es cuando el paciente come de manera compulsiva pero no tiene después una conducta compensatoria, como en el caso de la bulimia. El atracón puede ser objetivo, cuando el paciente come una gran cantidad de alimentos, o subjetivo, si la persona tiene la sensación de que comió mucho y de que perdió el control aunque la ingesta no haya sido exagerada”, sostuvo Gladys Guarrera, de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos de la Alimentación.

Problemas. Muchas veces después de un atracón las mujeres se someten a una dieta restrictiva o a extenuantes sesiones de gimnasia para compensar esa ganancia de peso. “De esta forma se llega a un circuito cerrado de atracón-abstinencia-atracón. Y, en algunos casos, cuando ganan peso y no lo pueden controlar empiezan a usar laxantes”, afirmó la psicóloga Olga Ricciardi, directora del Centro Especializado en Desórdenes Alimentarios.
En cuanto al diagnóstico, los especialistas aseguraron que en ocasiones estos trastornos son más difíciles de detectar en los adultos que en los adolescentes ya que los médicos no suelen sospechar una patología de esas características a la edad adulta. “Muchas veces los pacientes consultan por sobrepeso y en el tratamiento uno se da cuenta de que hay una compulsión alimentaria”, explicó Guarrera.

Entre las causas que pueden desencadenar estas conductas alimentarias poco saludables, los expertos remarcan la presión social por tener un cuerpo perfecto a cualquier edad, algunas crisis vitales que suelen darse en esta etapa de la vida, como cambiar de trabajo o divorciarse, y la “gerontofobia”, el miedo a envejecer (ver recuadro).

“La presión sobre la mujer para tener una determinada figura y verse presentable hace que el 90% de ellas cuiden su alimentación. Esto puede definirse como tener una conducta dietante, estar observando lo que se come diariamente”, sostuvo Guarrera. Pero esta conducta a veces se vuelve patológica, “si para el paciente se transforma en una obsesión y repercute negativamente en su vida –por ejemplo, no puede permitirse ir a una fiesta y salirse de la dieta–”, detalló.

Acerca del tratamiento, suele ser más difícil porque en el caso de las adolescentes, la familia está encima de ellas, pero en las mujeres adultas son muy pocas las personas que se dan cuenta porque son más independientes.

En el caso del atracón, es el trastorno que presenta mejor pronóstico. En cambio, en la anorexia nerviosa se logra una cura sintomática “pero muchas veces las pacientes no arman una verdadera vida, con proyectos propios, pareja e independencia”, dijo Katz.

Por su parte, Ricciardi consideró que el tratamiento no es igual que en los jóvenes. “Para que sea exitoso tiene que ser especializado. Tiene que contar con una estrategia multidisciplinaria que incluya un psicólogo, un médico nutricionista y también espacio para la familia”, concluyó.

http://www.perfil.com/ediciones/2012/7/edicion_694/contenidos/noticia_0053.html