Ahora la vida viene con extensiones

POR MARCELO A. MORENO
Clarín
15/07/12

El plan de la naturaleza es sólo uno: que la especie se multiplique. De allí que los individuos le interesen sólo como reproductores . Una vez cumplido el ciclo, le resultan inútiles, descartables. Si fuera por el plan de la naturaleza, tendríamos la expectativa de vida que había en la Edad Media y que aún persiste en las poblaciones más desprotegidas del planeta: 25 o 30 años”. El que explica es un biólogo.

Hace pocas semanas Clarín publicó el de los mayores de 80 años es el sector de la población que vive en la Argentina que más creció entre el censo del 2001 y el de 2010: 32% .

Por lo cual hay más de un millón de personas que superaron esa edad y que representan el 2,5% de los habitantes del país. Eso no es parte del plan de la naturaleza; se trata de un milagro puramente humano .

El siglo XX sobre todo, con el alumbramiento de los antibióticos y de las vacunas, fue desterrando algunas de las pestes que devastaron la humanidad durante milenios, como la viruela, la tuberculosis, la difteria o la poliomielitis.

Desde luego, en un mundo tan equitativo como en el que vivimos hay poblaciones enteras en diversas partes que suelen ser blanco de estas enfermedades porque en ellas todo falta , medicamentos incluidos.

Pero en las clases que tienen acceso a un sistema de salud la vida se ha estirado como un chicle . Y también, su calidad.

Entre los fenómenos de ese corrimiento se cuenta la adolescencia tardía , aquellos que hasta los 30 años o más no se han independizado de sus padres. Y también el muy extendido de aquellos cincuentones que llevan una vida semejante a la que tenían los de 30: gente súper activa, que practica deportes, trabaja sin descanso y mantiene una vida sentimental agitada como la de un jovencito.

Más allá de los sesenta, la irrupción del viagra ha revolucionado la idea de la sexualidad entre los adultos mayores. Y en esta franja también la vida activa se perpetúa.

Nuestras figuras proconsulares de la TV son ancianas que no parecen más que maduras .

Los Rolling Stones cada día cantan mejor, con 50 años de rock encima y más de 70 per cápita. Y otros adultos bien mayores, como Dylan, McCartney, Clapton y Waters, se cansan de llenar estadios con 70 y pico a cuestas.

Y Madonna sigue siendo una super estrella del pop, que baila y canta como una lolita, cuando ya pasó el medio siglo de vida . Silvio Berlusconi y Dominique Strauss Kahn, en las marquesinas del grotesco, son ancianos famosamente libertinos.

La escritora Liliana Heker, que está por cumplir setenta, escribió hace poco en Clarín que, aunque es consciente de sus años y jamás los oculta, “algo dentro de mí a ún aletea y arde en un tiempo sin edad ”.

La prolongación de la vida humana y con calidad es un hecho. Ahora, ¿para qué? ¿Para participar más tiempo de una sociedad del espectáculo cuyo máximo valor es la distracción? Como la define Vargas Llosa en La civilización del espectáculo , “una cultura enferma de hedonismo barato que sacrifica toda otra motivación y designio a divertir”.

¿O para ser o hacer algo útil? Estamos a días de los Juegos Olímpicos de Londres. ¿Seremos expertos en el salto con garrocha? ¿Llegaremos a cúspides de emoción con el lanzamiento de bala o de jabalina? Y también tenemos la opción de Tecnópolis, el parque de diversiones gubernamental de -presuntamente- la ciencia y la tecnología.

La elección, en última instancia, es personal: es muy distinto vivir más que durar en esta partida de ajedrez con la muerte con resultado cantado.

http://www.clarin.com/sociedad/Ahora-vida-viene-extensiones_0_737326381.html