Es parte de la nueva literatura argentina, tiene 90 años y presenta una novela más

POR GABRIELA CABEZÓN CÁMARA
Clarín
23-6-2012

Borges la premió, lloró con Sartre y a los 85 le dieron el premio de Nueva Novela

¿Ustedes le hicieron la entrevista al padre Carlos? Yo no, ¿qué padre Carlos? Carlos Mancuso, el exorcista.

Qué interesante.

¿El exorcismo te interesa? Me interesa la mística.

¿Sos católica? No diría eso.

Yo creo en Jesús.

¿Y en la resurrección también? Claro. Yo estuve muy mal y creo que me he muerto y he vuelto.

Aurora Venturini volvió con todo: a los 90, lúcida, irónica, elegante y amable, arranca las entrevistas ella. Y acaba de publicar un nuevo libro, El marido de mi madrastra , tan candoroso y oscuro, tan absolutamente contemporáneo y también tan del siglo pasado y tan original como todos los suyos. Pero escuchemos cómo fue que volvió de la muerte.

Eso sale en el libro que publico el año que viene, que se llama Los Rieles . Hace 14 meses me caí y me rompí todos los huesos, por eso estoy en esta silla, pero ya camino. Entré en coma, estaba, oía lo que decían, yo decía, gritaba, no estoy muerta. Estuve así dos días y medio, De repente me senté y estaban todos ahí. Se muere el que quiere.

¿Por qué? Y, ¿por qué la muerte qué es? Te sale el alma, cuando le abrís la puerta. Yo no me quiero morir y no me morí. Un espíritu muy fuerte puede negarse a salir. El médico me dijo que es un disparate, ¿pero cómo lo explica? Yo estaba en otra parte.

¿Y cómo era ese lugar? Era el infierno, con las llamas y todo.

Feo.

Muy feo. Pero yo no lo cuento porque tengo miedo que digan que tengo locura senil. Y no la tengo.

Nadie que la lea puede decir eso.

A mí me supera lo espiritual y lo físico nunca me respondió. Por ejemplo nunca pude correr; en la escuela donde estudié, se hacía mucho ejercicio. Aprobaba todas las materias muy bien, pero tenía 4 en gimnasia, porque no sé hacer nada. Ni siquiera hacer comida. Yo me casé dos veces y me iba dos veces por año a Europa, nunca pude estar en un lugar. Y claro, ¿quién te aguanta? Me imagino que es difícil.

Tenían razón, claro que tenían razón. Soy una persona que disfruta cambiar, viajar. Me iba a Europa, suponete por un mes, y después publicaba algo en un diario, ganaba un poco de plata dando clases de español o lo que fuera, y me quedaba.

Además estuvo exiliada.

En el 55 me fui, yo era amiga de Evita. Me echaron de todas partes.

Me imagino el dolor.

Ella era extraordinaria. Murió porque no se trató, trabajaba hasta las 4 de la mañana, en la Fundación, junto al pueblo, con la gente pobre. Había médicos ahí, había de todo, entonces venía un tipo que no tenía dientes, le hacía tomar la horma, todo con el mecánico, después le hacían los dientes. Se curaba y se internaba la gente, era una cosa no de conmiseración, sino igualitaria. Era una gran mujer, era mucho más que él.

¿Y usted qué hacía con ella? Yo era psicóloga en la Fundación, me empleé en una unidad acá en La Plata.

¿Y de ahí sacó el caso del relato que titula el libro, “El marido de mi madrastra”? Sí. Y hay otros peores.

¿De verdad? A esta niña la conocí bien. Esa muchacha de grande se mató. La sacamos de las manos de sus padrastros abusadores, estudió, la empleamos lejos de La Plata; pero se pegó un tiro. No lo pudo borrar. Mirá, he tenido casos espantosos, de chicas violadas por los padres y no sólo en la clase baja. Había un señorazo… a las 3 hijas. Lo denunció la más chica porque estaba celosa, creía que las otras le gustaban más. Esa cabeza de la chica estaba, ufff, yo no vi un caso peor.

Y de ahí se tuvo que ir.

Sí, cuando aparecía mi nombre decían, “no, es peronista”, por eso yo no quiero perseguir a nadie, es lo peor que te puede pasar.

¿Le duele aún hoy, con el gran reconocimiento que tiene? Es algo que te queda, siempre, siempre, es un dolor permanente. ¿Cómo una persona que ayer era amiga al día siguiente no me conoce? Los propios parientes. Es duro.

Pero tuvo amigos importantísimos, en Francia.

Sí, imaginate, me tuve que ir en la época del existencialismo. Yo era joven y escribía en francés, tuve mucha aceptación. Era amiga de Violette Leduc.

Gran escritora. ¿Cómo persona como era?, ¿muy loca? Ay, re loca. Cuando logré revalidar el título, alquilé un departamento. Vino a compartirlo conmigo Violette, iba a pagar la mitad, pero no pagaba nunca, venía, desaparecía y después, volvía toda cansada, nunca sabía donde había estado. Conocí gente extraordinaria, incluso a Simone de Beauvoir y a Jean Paul Sartre. Una vez fui al cine con él a ver una película, buscamos el último asiento, porque le gustaba llorar.

¿A él le gustaba llorar? En el cine.

Qué raro, ¿no? Sí, pero yo no lo miraba. Y Simone se venía para Norteamérica seguido, tenía un novio. Jean Paul sabía, pero no estaban casados, él se quería casar y ella no. ¿Sabías? No.

No se quería casar ella.

¿Desde cuándo escribe, Aurora? Creo que desde los 4 años, escribí un poema para mi mamá. Mi mamá no quería que fuera escritora, tenía eso de que las escritoras eran locas.

¿Usted escribe todos los días de su vida? Sí. Tengo 52 libros, 6 sin editar. Escribo todos los días de mi vida.

http://www.clarin.com/sociedad/parte-literatura-argentina-presenta-novela_0_724127759.html