Rechacemos los estereotipos para la tercera edad

En 2040, por primera vez en la historia habrá en el mundo más ancianos que niños.

Dentro de cincuenta años en la Argentina un cuarto de la población tendrá más de ochenta . El siglo pasado duplicó la longevidad promedio. ¿Logró también una mejor calidad de vida para la llamada “tercera edad”? Si tiene cubiertas necesidades mínimas, sorprendentemente la respuesta parecería ser “sí”.

Diversas investigaciones, entre ellas una realizada por Laura Carstensen para el Centro Stanford de Longevidad, y otra por Oscar Franco para la Universidad de Cambridge en Gran Bretaña, sugieren que las personas mayores de cincuenta y cinco años suelen sentir más alegría y gratitud, menos estrés y depresión, y aceptan los momentos de tristeza con mayor naturalidad que los jóvenes. Los estudios fueron realizados en Estados Unidos y en Gran Bretaña y podríamos preguntarnos si se obtendrían los mismos resultados en la Argentina. Sin embargo, permiten cuestionar el estereotipo de que la vejez está asociada inevitablemente con un incremento del malestar y con un deterioro de la calidad de vida.

POR ROXANA KREIMER. LICENCIADA EN FILOSOFIA Y DOCTORA EN CIENCIAS SOCIALES, UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
22/05/12

Cuando nos damos cuenta de que ya no tenemos todo el tiempo por delante, vemos las prioridades con más claridad . Intensificamos los placeres por saberlos finitos y ya no pretendemos que el mundo se adapte a nuestras expectativas. Los adultos mayores cambian su definición de felicidad y la asocian menos con la excitación que con la serenidad. En el día a día se sienten más satisfechos que los jóvenes . Recuerdan con particular interés las imágenes positivas, son mejores a la hora de resolver conflictos, están más abiertos a la reconciliación y sienten más emociones mixtas, como cuando se llora sonriendo junto a un amigo.

Los jóvenes suelen explorar, arriesgan para aprender, tienen más citas a ciegas y aventuras que los conducen a lugares inciertos.

Cuando creemos que hay toda una vida por delante, somos menos selectivos . Los adultos mayores se concentran en lo que juzgan importante y no quieren desperdiciar el tiempo.

Carstensen sugiere que los que tienen entre 60 y 80 años están en el Acto IV de las cinco partes de su existencia.

Los estereotipos de la tercera edad no guardan relación con lo que muestran los estudios observacionales, en los que no predominan los ancianos que añoran el pasado ni las mujeres acomplejadas por sus arrugas.

La vejez puede reclamar un espacio que supere los prejuicios y la imagen de discapacidad y decadencia.

Si los años no han pasado en vano, los adultos mayores aprenden a tomarse la vida con filosofía. El arte de vivir requiere de habilidad y experiencia, y los años suelen favorecer esta perspectiva. Hubo más ocasiones para el ensayo y el error, y aunque disminuya la energía, se la administra con mayor eficacia. Al superar la adversidad, si uno no se convierte en un amargado, se vuelve más tolerante y agradecido.

Lo mejor sería que pudiéramos aprovechar mejor el tiempo antes de llegar a la vejez. Pero si esto no ocurre antes, aún tenemos ocasión de conquistar cierta sabiduría con el paso de los años. Es el momento en el que se cultiva el arte de la aceptación y las debilidades se convierten en ventajas. Entonces se comprende que la celulitis tiene remedio, es gratuito y se llama presbicia.

http://www.clarin.com/opinion/Rechacemos-estereotipos-tercera-edad_0_704929568.html