Nuestros viejitos no quieren papás

Ser un buen hijo o buena hija es un concepto que se matiza cuando nuestros padres atraviesan la tercera edad y nuestras relaciones plantean nuevos retos: cuidar su salud y llevar una relación sana.

Ana Lucía Mendizabal
amendizabal@siglo21.com.gt
Publicado 06.05.2012

Recordarle a mi mamá que se debe tomar sus pastillas a cierta hora, buscar el mejor médico para que la atienda e incluso procurar brindarle la alimentación que requiere, de acuerdo con su edad, son preocupaciones cotidianas para quienes tenemos padres y madres de la tercera edad.

Y nos toca hacer eso y más, ya que también hay que lidiar con las presiones propias de nuestra tarea de padres, tener un empleo y sobrevivir a los cambios físicos propios.

Con ese cúmulo de presiones, las relaciones con los padres pueden convertirse en una carga mental y se puede caer en la tentación de tratarlos como si fueran un hijo más.

La gerontóloga argentina Graciela Zarebski no sólo pinta el panorama en este libro, sino que además hace algunas aclaraciones. Ella ubica a estos adultos como la generación sándwich, por encontrarse entre las obligaciones de padres y de hijos.

En principio, enfatiza en la necesidad de estar conscientes de que nuestros padres seguirán siéndolo siempre, por lo que, aunque requieran de cuidados específicos por su edad, no deberían nunca ser tratados como niños.

EXTRACTO

“El envejecimiento es uno de los fantasmas que flotan en el ambiente y que nos acompañan mientras nuestra vida transcurre en el presente, anticipándonos un futuro que nos inquieta. Algunas de estas inquietudes se expresan a modo de preguntas, como ‘¿tengo que poner a mi padre en un geriátrico?’, ‘¿yo envejeceré igual?’, ‘¿cómo hago para ocuparme de mi casa y de la de mis padres’; otras que no se expresan mediante palabras, se actúan o se callan”.

Graciela Zarebski

Es una gerontóloga y psicóloga argentina, quien ha escrito varios libros sobre la tercera edad y participa activamente en conferencias y talleres orientados a la comprensión y el papel del adulto mayor en la familia. Es directora de la especialización en psicogeriontología en la universidad de Maimónides, en Argentina.

RESPETUOSO, PRODUCTIVO, ALERTA

Los 6 pilares para el buen carácter

Si últimamente la gente le pide “más respeto, por favor”, es hora de poner en acción estos consejos para la armonía: Trate a los demás como quisiera que lo traten a usted. Salude y dé las gracias. Escuche a los demás. No insulte. No abuse. No juzgue antes de conocer. www.goodcharacter.com

Ocupe su tiempo en cosas provechosas

Ser productivo hace que la persona se sienta bien, que lo invada la satisfactoria sensación de ser útil para alguien o algo. Además, ayuda a centrarse en un objetivo, a establecer prioridades. Y por si fuera poco, fortalece la capacidad creativa y la imaginación. http://thinkwasabi.com

Sobreviva al trajín de las calles

Manejar distraído por una conversación (telefónica o en vivo), puede quitar su atención de los vehículos que lo rodean. Procure minimizar sus ocupaciones, para poder reaccionar adecuadamente a las eventualidades. Además, ¡relájese! Elija disfrutar en lugar de estresarse. www.ehow.com
5 ESENCIALES

Ellos siguen siendo los padres

El que debamos atender sus necesidades y muchas veces asistirlos física, moral y económicamente no debe quitarle su estatus de padres. Las decisiones sobre su vida deben seguir tomándolas ellos, a menos que sufran males degenerativos.

Requieren de su tiempo

Cerca o lejos, los padres en estas etapas requerirán de atención. En algunos casos, cuando tienen problemas físicos, necesitarán de alguien que los atienda, pero sobre todo necesitan saber que se cuenta con sus hijos. Así que no deje de llamarlos.

Sanar las heridas

Para un manejo ecuánime de la situación se requiere que los hijos reconozcan que todos cometemos errores, y se debe sanar heridas del pasado para tomar la vejez de los padres de manera positiva; de lo contrario pasarían la vida en reproches.

Cada persona es un mundo

No todos los padres estarán en posición de dependencia, ya que muchos siguen manteniéndose activos. Entonces, las relaciones con sus hijos estarán libres de mucha obligatoriedad. Lo importante es no desvincularse de ellos.

Aproveche su experiencia

Valorar el aporte del abuelo o la abuela a la familia hace que todos se sientan más cómodos y, en muchos casos, ellos podrían convertirse en baluartes importantes para la crianza de los niños. Pero, no hay que caer en el abuso y la explotación.

http://www.s21.com.gt/graciela-zarebski/2012/05/06/nuestros-viejitos-no-quieren-papas