Los abuelos modernos ya no son los de antes

Relaciones de familia / Nueva interacción con los nietos

Privilegian su tiempo, hacen viajes y se animan a decir “no”

Por Laura Reina | LA NACION
Domingo 13 de mayo de 2012

Modernos, aggiornados , activos e independientes. Así son las nuevas formas de “abuelidad” en estos tiempos. Se trata de personas mayores que ejercen su rol con alegría, pero sin ataduras. Que privilegian su tiempo libre por sobre sus obligaciones. Que su vida no gira en torno de sus nietos, sino en paralelo. Y lo más importante: se animan a decir “no” ante un pedido para cuidar a los pequeños si es que se superpone con alguna de sus múltiples actividades.

Ketty Appel tiene 74 años y cinco nietos. La más chica tiene nueve años. Se ven los fines de semana, ya que sus agendas están muy apretadas. “Ya no existe más la abuela que no tiene nada que hacer. Tengo varias actividades en la semana. Hoy la abuela está tan activa como los nietos. Me encanta estar con mi nieta, los sábados nos vemos y charlamos. Pero en la semana no puedo, tengo cosas que hacer”, explica, y agrega, pícara: “La esclavitud se abolió hace mucho tiempo”.

Ketty, casi sin proponérselo, hace referencia al síndrome del “abuelo esclavo”, un concepto acuñado por la psicogerontología que se difundió a partir de la multiplicación de personas mayores que ejercen su rol parental full time y no tienen tiempo ni para ir al médico porque deben cuidar de los pequeños mientras sus padres trabajan y también cuando salen. La “abuelidad”, entonces, se transforma en una obligación y no en un placer.

En el caso de Tita Rojas, abuela de una adolescente de 13 años y un varón de siete, el trato con su hija es claro: “Ella sabe que estoy disponible los lunes y miércoles y le pido, por favor, que los viernes no me los toquen porque son míos. Además, yo trabajo, soy instructora de yoga y no quiero que me roben mis espacios”.

Irma De Vicenzi fue una “abuela esclava” que disfrutó de cada momento que pasó con sus nietas. “A la más grande, que tiene 13 años, me la dieron a los tres meses con una mamadera con leche de la mamá. Me levantaba todos los días a las seis de la mañana para ir a cuidarla y después hice lo mismo con su hermana. Eran muchas horas. Ahora estoy libre de ellas, las tengo los fines de semana y vacaciones. En su momento lo disfruté, pero ahora también disfruto de mi tiempo libre. Ya no lo haría.”

Luz García Calvo es una “abuela de las de antes”, pero aggiornada a los tiempos que corren. Con Jerónimo, de diez años, y José de seis, comparte muchas actividades. Para ella, la PlayStation y la Wii no tienen secretos, aunque asegura que está lejos de poder ganarles alguna partida en la consola. “Yo juego con la Wii y la Play. No fue difícil aprender, lo que pasa es que ellos casi siempre me ganan en todo.”

Luz reconoce que hoy muchos abuelos tienen más vida social y menos tiempo para los chicos. Pero no es su caso: “Para mí ellos son mi prioridad. Los veo todos los días y el más grande viene tres veces a almorzar a casa. Mi vida social más que nada pasa por ellos, y lo más importante en este momento es compartir con ellos lo más posible. Después van a crecer y va a ser más difícil”.

CONFLICTOS PRIVADOS

Según la directora de la Licenciatura en Gerontología y de la Especialización en Psicogerontología de la Universidad Maimónides, Graciela Zarebski, “en el abuelo esclavo el único proyecto es estar al servicio de tapar baches, de sostener la vida de los demás: cuidar a los nietos y atender la casa. Hoy la vida de los hijos es muy complicada y surge la salvación de los abuelos. Eso tiene que ser una ayuda, no una imposición”.

Esta “liberación” puede generar algún que otro enojo por parte de los hijos que piden colaboración para cuidar a los niños. Pero a pesar de las presiones, para Zarebski los abuelos hoy se animan a decir “no”.

“Hoy la tendencia es una «abuelidad» más libre. Las expectativas sociales con respecto al comportamiento social adecuado a cada edad han cambiado, así como el rol de la mujer. Los adultos mayores no ejercen sólo como abuelos, sino que viajan, estudian, trabajan y disfrutan.”

Para la licenciada en Gerontología Graciela Spinelli, coordinadora del Taller de Humor de la Universidad Maimónides, los adultos mayores hoy eligen no estar esclavizados en su rol de abuelos. “Para ellos los nietos son parte importante de su vida, pero no ocupan la totalidad de sus horas. Quieren tener también tiempo para ellos. Son abuelos que marcan su territorio. Ellos mismos plantean que no quieren tener la responsabilidad absoluta de cuidar a sus nietos, no sólo para tener tiempo libre, sino para no sufrir después cuando los nietos crecen”, contó Spinelli.

Los abuelos suelen ser muy requeridos en los primeros años de vida. Pero después, muchos se quejan de que son olvidados por sus nietos. “Mientras son chiquitos, está todo bien. Después pasamos a ser segundo, tercer y cuarto plan”, opinó Ethel Benzaquen que tiene nietos grandes y uno pequeño de dos años.

Por eso, para Tita, es fundamental encontrar otros espacios. “A mi nieta la cuidé desde muy pequeña. Cuando empezó a tener sus actividades, dejé de tener ese contacto diario y fue muy duro. Por eso debemos encontrar nuestros espacios. A mis nietos los disfruto, pero sé que hay un momento en que se van.”

Por eso, Zarebski propicia que el adulto vaya armado una “reserva humana”. “Esto implica desarrollar una vida social rica, diversificar, generar nuevos vínculos, redes sociales y proyectos. Para la persona que envejece, el vínculo con los nietos es muy enriquecedor, pero no debe ser lo único porque se vuelve dependiente de su familia y la familia de él. Y esto no es bueno para nadie.”.

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