La vejez, entre la música y el humor

Pasado mañana estrena Forever Young
Ivana Rossi y Martín Ruiz, con cuarenta años más.

Por Silvina Ajmat | LA NACION
Martes 29 de mayo de 2012

Que se encienda la luz e ingresen a escena caracterizados como ancianos ya es impactante. De pronto, entender que son ellos mismos, seis de los actores más destacados del teatro musical vernáculo, pero situados como tal vez se verían en 2050, con todos los achaques de la edad encima, pero con su esencia artística intacta, resulta hilarante, tierno y conmovedor a la vez. La obra que los transporta a ese futuro tan lejano como incierto y por muchos temido se llama Forever Young, y subirá a escena pasado mañana, para reinaugurar el teatro Picadero, bastión del grupo de resistencia a la dictadura conocido como Teatro Abierto, 31 años después del incendio que lo dejó en ruinas.

“Hacerlo en el Picadero, en una sala tan emblemática, es un premio extra, es genial. Además, la sala es preciosa”, dice Daniel Casablanca, el “macoco”, el protagonista del éxito Toc-Toc, y el director de esta propuesta que comenzó a pergeñarse dos años atrás. Forever Young es una obra del autor suizo Erik Gedeon, y cuenta la leyenda que es producto de la casualidad: tenía que crear una obra para ser representada en un teatro noruego, pero el tiempo apremiaba y no la había resuelto. Entonces, decidió achicar el escenario y convertirlo en un pequeño living donde se pueda desarrollar toda la acción. Así surgió la idea de un geriátrico, cinco sillones, un piano de cola y la historia de un grupo de artistas que transitan su vejez juntos. Casablanca conoció la obra a través de Sebastián Blutrach, productor y artífice de la reinauguración del Picadero, y tomó la adaptación realizada por el grupo español Tricicle para armar la puesta argentina, para la cual convocó a seis actores de fuerte presencia en el teatro musical local, como Omar Calicchio, Martín Ruiz, Melania Lenoir, Ivana Rossi, Gimena Riestra y Germán Tripel.

“Son actores jóvenes disfrazados de viejos. El espectador elige la convención que es el teatro. Yo puedo ver que todo es mentira y, sin embargo, lo creo, me conmuevo. Nada es realista en esta puesta, pero sí es verdadero lo que pasa ahí”, explica el director con magistral didáctica. Aclara que es docente antes que director, y continúa: “Es una comedia musical de ensamble, de cámara, donde el teatro, la música y la danza están unidos para contar un mismo cuento”.

Se enciende la luz y la enfermera les reparte la pastillita de cada día. Ellos permanecen impertérritos, parecen ausentes, aburridos, cansados. Aceptan el remedio no sin rezongar. Ella, la mala de la película (interpretada por Gimena Riestra), se va de la sala tarareando bajito y sí, claro, no bien oyen el portazo, los viejitos escupen con perfecta coordinación y se ponen a cantar. Cantan todo: rock nacional, internacional, folklore. Recitan en pose declamatoria líneas de William Shakespeare y Federico García Lorca. Se convierten en Romeo, Julieta, Mercucio, Teobaldo y Bernarda Alba. Saltan, bailan, se golpean, se besan. Las canas, las arrugas surcando sus rostros, las prótesis y rengueras no pueden opacar tantas ganas de vivir.

NINGÚN TABÚ

“Muchas veces el tema de la vejez se convierte en tabú y en algo despectivo, de «Uh. con el viejo no se puede hablar». Pero los viejos tienen recuerdos, imaginación, ternura, son pícaros, tienen mucho para contarnos, y nos podemos divertir con ellos”, sostiene el director, que no puede evitar pensarse también a sí mismo ante la vejez, eso que “a todos nos llega”. Y agrega: “Me da miedo. Fui hijo de la vejez. La obra me reencuentra con algo dolorosísimo, pero creo que a su vez es una caricia para ese tema, porque te conecta con la vejez desde la ternura y la alegría. Los personajes te muestran que envejecer también puede ser una fiesta”.

Cuando Gaby Goldman entra al living del geriátrico completamente encorvado y ayudado por un andador, Casablanca sonríe satisfecho. Es el director musical de la obra y se suma al grupo de actores para interpretarse a sí mismo con 40 años más en su pose más característica: sentado ante el piano. Además de encarnar a un personaje que sin emitir palabra provoca carcajadas, Gaby fue el encargado de elegir, junto con el director, el repertorio que le daría el cariz argentino a la obra. “En la adaptación de Tricicle, el humor era muy español y vimos que los gags no iban a funcionar. Era necesario tener un repertorio propio”, explica. De largas reuniones revisando los hits de la argentina de los 70, 80 y 90, salió un popurrí para todo público: Charly García, Spinetta, Memphis, Los Pimpinela, Nirvana y Gloria Gaynor son algunos de los artistas que prestarán sus grandes éxitos para esta obra a la que Goldman prefiere definir como “un show de situaciones”. “Es difícil hacer algo popular, para que nadie quede afuera, para que todos se rían. Elegimos las canciones de manera intuitiva y estamos contentos porque vemos que hasta ahora funciona”, agrega Casablanca y, con un brillo en los ojos, todavía movilizado por un ensayo con sabor a estreno, concluye: “Es un espectáculo conmovedor, porque te hace reír, y cuando salta la risa, ya estás dispuesto a que, en cualquier momento, se te caiga una lágrima”..

PARA AGENDAR
Forever Young: de Erik Gedeon. En el teatro Picadero, Pasaje Santos Discépolo 1857. Miércoles, jueves y domingos, a las 20.30; viernes, a las 21, y sábados, a las 20 y a las 22.

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