Palabras

Creo que la muerte no existe, al menos no en la definición tradicional. Yo sentía que toda nueva definición no debería ser de la muerte del cuerpo físico. Debería tener en cuenta que los hombres tienen un alma y un espíritu, una razón superior de vivir, un sentido de la poesía, alguna cosa más que la simple sobrevida, algo de inmortal.

Pacientes moribundos declaran: “Una vez que hemos cumplido todo el trabajo por el cual hemos sido enviados a la Tierra, estamos autorizados a abandonar nuestro cuerpo, el cual contiene nuestra alma, así como la larva encierra la futura mariposa”, Y es así que las personas realizan la más grande experiencia de su vida. Poco importa que la causa del deceso haya sido un accidente de coche o un cáncer, la muerte no provoca ni sufrimiento, ni miedo, ni angustia, ni pena, solamente el calor y la calma de la metamorfosis de la mariposa.

Según las entrevistas que he realizado, el proceso de la muerte se descompone en varias fases:

en la primera, la gente flota sobre su propio cuerpo.

En la segunda, los seres han abandonado su cuerpo y dicen que solamente los pueden definir algo espiritual y energético.

Tercera fase: guiados por sus ángeles o espíritus guardianes penetran en lo que ellos describen como un túnel.

En la cuarta fase, las personas sienten encontrarse ante la presencia suprema. Algunos lo llaman Dios. Presencian la película de sus vidas, un relato donde cada pensamiento y cada acción han tenido repercusiones sobre todas las otras criaturas del planeta.

Mi conclusión fundamental es que las personas, sean ricas o pobres, americanas o rusas, tienen las mismas necesidades, deseos y suertes similares.

No he encontrado jamás una persona en la cual su más grande necesidad no sea el amor.

Arriba, un fragmento de Memorias de vida, memorias de eternidad, de la psiquiatra estadounidense Elisabeth Kübler-Ross.

La Nación
Viernes 23 de marzo de 2012
http://www.lanacion.com.ar/1458777-palabras