Los abuelos ya son diferentes

POR NICOLÁS PARILLA
Clarín
28/03/12

Aquellos viejitos de pelo blanco han sido reemplazados por mayores activos, con iniciativa propia

En su cabaña en medio de los Alpes, Heidi se sentaba cerca de su abuelo para que le cuente una historia a la hora de dormir, o le diera alguna lección de vida, basándose en su experiencia. Pero si el relato de la escritora suiza Johanna Spyri tuviera lugar en la actualidad, seguramente Heidi le avisaría por mensaje de texto a su abuelito que llegaría más tarde porque “se queda un rato más en la casa de Pedro”, mientras él le mandaría un correo electrónico a sus amigos de la infancia, con la computadora que su nieta le enseñó a usar.

Es que la figura del abuelo como un viejito de pelo blanco jugando a las bochas, o una abuela tejiendo sentada en un sillón fue dejada de lado por nuevas actividades, un mayor dinamismo y otras inquietudes culturales y sociales. El rol de los abuelos de hoy está fuertemente vinculado al cambio sufrido por la mujer en el entramado de la sociedad, los movimientos de liberación femenina, y por otro lado, al incremento de la esperanza y calidad de vida. Hoy, las mujeres ya no se dedican exclusivamente a ser madres y criar a sus hijos, sino que se han incorporado al mundo laboral y ahí es cuando aparecen los abuelos, ligados a ayudar en la crianza de los nietos, al compartir más tiempo con ellos.

“Actualmente, tanto el abuelo como la abuela desempeñan un rol preponderante y casi insustituible en el desarrollo del niño”, cuenta Marta Susana Martin, médica especialista en Psicología Clínica. “Son la expresión del cariño, de la ternura, de la complicidad y del amor incondicional”, agrega.

Es que el vínculo con los nietos suele resultar poco conflictivo, ya que está mediado por los padres y los abuelos no tienen que hacerse cargo diariamente. A través de esta relación, los más grandes logran una nueva importancia en el entramado de la vida familiar, y a los nietos les permite anticipar la vejez de sus padres. El abuelo acompaña al nieto a una plaza o al cine, o es el que prepara su plato preferido, o es una fuente de sabiduría donde los niños suelen recurrir al momento de aclarar sus dudas.

Sin embargo, no todo es color de rosas. Suele ocurrir que el convivir de tres generaciones -abuelos, padres y nietos- termine por confundir los roles de cada uno. Y así como muchas veces los abuelos que participan activamente en la crianza de sus nietos pueden no respetar a sus hijos en el rol de padres, también los padres suelen asumir un rol paternal respecto de sus propios padres, cuando estos atraviesan enfermedades.

“Los abuelos deben tener siempre muy en cuenta que su papel no implica tener una segunda oportunidad para ser padres, y que la última palabra en lo que se refiere a la educación de sus nietos la tienen sus padres”, advierte Martin, quien señala como el principal rol de los abuelos el de “transmitir la historia y tradición de la familia, y deben mostrarse como ejemplo”.

Para llevar a cabo la relación familiar es importante definir cuál es el rol que deben ocupar los abuelos. “Los abuelos deben respetar la decisión de los padres aun cuando no estén de acuerdo, salvo en casos de riesgo”, indica Martin, directora titular del Instituto Psicopedagógico San Pablo, ubicado en la localidad de Del Viso.

El envejecimiento también puede ser visto como un camino hacia encontrar la sabiduría, sobre el final de una carrera. A sus 84 años, el actor estadounidense Kirk Douglas le confesó a la revista Esquire que creía que recién ahora empezaba a saber quién era realmente. “Es como si mis virtudes y mis defectos hubiesen estado hirviendo en una olla todos estos años y con el hervor se hubieran ido evaporando y convirtiéndose en humo, y lo que queda en el fondo de la olla es mi esencia, que se parece inquietantemente a aquello con lo que empecé al principio”.

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