Especialistas recomiendan preservar el mayor nivel de autonomía durante la vejez

La utilización de cuidados progresivos que permitan al adulto mayor conservar su máximo nivel de autonomía es lo que recomiendan los especialistas, para quienes la internación es la última instancia a la cual recurrir.

Telam
4-3-2012

“Lo primero que hay que entender es que no todos los adultos mayores necesitan ser cuidados; ahora bien, cuando aparecen limitaciones, lo que hay que hacer es atender a estas necesidades preservando el máximo de autonomía posible de la persona, a esta concepción se la llama de cuidados progresivos”, explicó a Télam el doctor en psicología y especialista en mediana edad y vejez Ricardo Iacub.

Este paradigma consiste, sintéticamente, en ir brindando los cuidados de acuerdo con la limitación pero intentando interferir lo menos posible en su autonomía, que es el valor fundamental dentro de esta concepción de la atención.

El también titular de la cátedra de Psicología de la Tercera Edad y Vejez de la Universidad de Buenos Aires, ejemplificó que “una persona puede tener dificultades para ir a cobrar la jubilación, por ejemplo, y no por eso requiere ser internada en un geriátrico. Lo que necesita es ayuda en esta tarea específica”.

El especialista explicó que existen recursos tecnológicos y humanos para hacer frente a estas situaciones. “Por ejemplo, las pulseras que al apretar un botón se llama a emergencias médicas son muy útiles y, en realidad, no sólo sirven para los adultos mayores sino para toda persona que vive sola”, detalló.

“También es importante pensar una casa desde su propio diseño para que no sea peligrosa, así como cuando tenemos un niño que tomamos ciertas precauciones, es bueno que la vivienda de un adulto mayor sea funcional a sus necesidades”, indicó.

Otra instancia son los cuidadores domiciliarios, cuya formación actual ya está enfocada en este paradigma del cuidado progresivo.

“La Argentina tiene una política en este tema que comienza por el programa de cuidados domiciliarios en donde hemos firmado convenios con PAMI (obra social para jubilados y pensionados) y IOMA (servicios asistenciales para empleados estatales bonaerenses) para que el Ministerio de Desarrollo Social forme a los cuidadores, y las obras sociales contraten la prestación para sus afiliados”, explicó Mónica Roqué, responsable de la Dirección Nacional de Políticas para Adultos Mayores del Ministerio de Desarrollo Social.

No obstante, Roqué advirtió que pese a los esfuerzos por ampliar el servicio de cuidadores “aún faltan formar muchos profesionales y que las obras sociales amplíen el financiamiento de la cobertura”.

Los centros de día o las internaciones temporarias pueden ser otra salida para la familia. “A veces sucede que el adulto mayor tuvo una operación o que la familia se va de vacaciones y durante un tiempo requiere de más atención, en este caso puede usarse el recurso de la internación temporaria, siempre y cuando haya consentimiento de la persona”, enfatizó Iacub.

Un caso en el que existe el prejuicio acerca de que es conveniente la internación es en el de la demencia, sin embargo, los especialistas afirman que no necesariamente hay que derivar a un geriátrico y que depende del nivel de “repercusión” que exista.

“La demencia es un síndrome caracterizado por el deterioro adquirido y persistente de las funciones intelectuales, comparado con un nivel previo”, explicó a Télam Maya Sinjovich, médica de la Unidad de Geriatría del hospital Ramos Mejía.

La especialista detalló que este deterioro incluye la memoria así como también otras funciones cognitivas (leguaje, orientación, praxias) e indicó que las causas son muy variadas y van desde enfermedades (Alzheimer, vascular, Parkinson) hasta traumas.

Este síndrome afecta entre el 5 y 20 por ciento de los menores de 65 años y al 20 por ciento de los mayores de 80.

“El tratamiento de un paciente que tiene demencia debe ser interdisciplinario y el objetivo central es brindarle una asistencia integral que permita mantenerlo en su propio ambiente en condiciones funcionales y sociales el mayor tiempo posible garantizándole una digna calidad de vida”, señaló Sinjovich.

E indicó que existen tres tipos de repercusiones de esta enfermedad sobre la vida del paciente: una leve, donde hay un deterioro cognitivo importante y se producen alteraciones en las actividades de la vida diaria pero no al nivel de que la persona no pueda vivir sola; una moderada, donde hay una pérdida parcial de la autonomía y se requiere asistencia en ciertas actividades.

Por último está la repercusión severa donde el paciente debe ser ayudado para realizar todas las actividades personales, no controla esfínteres y utiliza pocas palabras inteligibles.

“En todos los casos hay que dar prioridad al mantenimiento de la función y potenciar la autonomía”, señaló la médica.

http://www.telam.com.ar/nota/17656/