Viejos geniales que nos enseñan a vivir

POR JOANA BONET ESCRITORA Y PERIODISTA ESPAÑOLA

Muchos transitan hoy la vejez en actividad plena y conectados con el mundo y los afectos. En tiempos de crisis, conviene aprender de ellos

Clarín
1-2-2012

Ocurre un hecho prodigioso en nuestro tiempo: tantos genios viejos juntos . Habría que remontarse a los tiempos bíblicos para hallar tal profusión de vidas longevas y palpitantes. Porque la vejez empieza a ser lo opuesto a un zapato polvoriento o a un saco de huesos rotos.

Poco importan ya las carnes consumidas, la voz ahuecada, el audífono.

Vean si no, esa maravillosa mujer, la neurocirujana italiana y premio Nobel Rita Levi-Montalcini. Cuando cumplió cien años -en 2009- dijo: “No hay culpa ni mérito en cumplir 100 años. Puedo decir que la vista y el oído han caído, pero el cerebro no . Tengo una capacidad mental quizá superior a la de los 20 años. No ha decaído la capacidad de pensar ni de vivir.

La única forma es seguir pensando, desinteresarse de uno mismo y ser indiferente a la muerte . Cuando muera, sólo morirá mi pequeñísimo cuerpo”. Levi-Montalcini no renuncia ni a una buena peluquería ni a escoger bien sus joyas, y eso dice mucho de quien sabe envejecer. Conectar lo interior con lo exterior, remarcando la importancia de un cuerpo pero sobre todo un alma elegante.

Muchos se ríen del desfase de Stephan Hessel (94), el viejo resistente y uno de los autores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero Hessel no se inmuta, convertido en el agitador que da consejos a François Hollande para que radicalice su discurso . O David Hockney, cuya rebeldía es una bofetada de color que estos días expone en la Royal Academy of Arts de Londres. En ella muestra la llegada de la primavera en Yorkshire, con sus verdes y violetas intensos, lejos de los grises de la tercera edad.

Al lado de los citados genios longevos, Leonard Cohen es un teen. Va a cumplir 78 años, y dice atinadamente que a los 80 volverá a fumar. “Sé muy bien que la edad tiene mucho que ver con mi actual libertad”, asegura en las entrevistas. De una elegancia inusual, sombrero de ala corta y versos inspirados, es hoy un dios que vive en un monasterio rodeado de hielo y que en sus blues nos ofrece un manual para convivir con la derrota .

Ancianos no sólo activos, sino geniales, liberados como dice Cohen de las neuronas de la ansiedad, que deberían servirnos de ejemplo para trascender la crisis y enfrentarnos a una regeneración integral.

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