Diez sencillos consejos para combatir el estrés en el día a día

Hoy en día, muchos viven acelerados y sienten muchas presiones en su vida laboral y personal. Tan es así que la palabra estrés se popularizó en el último tiempo y se convirtió en un problema recurrente para muchos.

iprofesional.com
9-2-2012

En este marco, desde la CNN destacaron diez consejos para luchar contra este problema, basándose en el libro Concientización: un plan de ocho semanas para encontrar la paz en un mundo frenético.
1. Disfrutá tu comida
Si estás apurado o estresado, es probable que comas mucho y no aprecies el sabor de lo que estás ingiriendo.
Por eso, una de las claves es reconectarse con los sentidos. No sólo hay que masticar y tragar. Es importante ver, sentir, degustar… El chocolate, por ejemplo, tiene más de 300 sabores, ¿cuántos puedes identificar?
2. Salí a caminar
Pasear es uno de los mejores ejercicios para desestresarse. Una buena caminata ayuda a poner el mundo en perspectiva y a calmar los nervios.
Entonces, ¿por qué no salir a caminar durante 15 o 30 minutos?
No es necesario ir a un lugar especial o llegar a alguna parte, basta con pasear por el barrio, con la mente abierta, enfocándose en la tierra, en el color de los árboles o en el sonido del viento.
3. Tomarse tres minutos para respirar
Al experimentar sensaciones de nerviosismo, ansiedad o estrés, es difícil recordar mantener la calma. Por eso, tomar tres minutos para respirar ayuda en dos sentidos:
Primero, disuelve los patrones negativos antes de que ganen control sobre tu vida.
Segundo, es una meditación de emergencia que ayuda a evitar que la espiral de pensamientos se descontrole.
Es probable que al intentar calmarte, tu mente se disperse. Simplemente trata de llevarla de nuevo y gentilmente a ese estado de concientización, señalan desde CNN.
4. Hacé algo placentero
En algunas etapas de la vida podemos sentirnos exhaustos, estresados e infelices con facilidad. En esos momentos, no encontramos placer y las cosas que disfrutábamos hacer antes, ahora nos dejan con un sentimiento de vacío.
La forma de contrarrestarlo es volviendo a hacer aquello que a uno le gustaba pero que ya se nos “olvidó”.
Se puede empezar con una o dos cosas pequeñas: probar con un baño, una siesta o simplemente tomar tu bebida favorita sin sentir culpa.
En otras palabras, hay que hacer lo que uno disfruta: llamar o visitar a un amigo, cocinar, leer algo placentero o escuchar la música preferida, entre tantas otras posibilidades.
5. Meditá cuando tengas que esperar
Hay días en que la vida es una larga línea de espera: en la estación de servicio, en el supermercado, en la calle… Y algunas veces sentimos las ganas de gritar “¡basta!”.
Cuando te encuentres en esta situación, preguntate: ¿Qué es lo que pasa por mi mente? ¿Qué sensaciones percibe mi cuerpo? ¿Cuáles son las emociones y los impulsos que siento?
La concientización acepta que algunas experiencias son desagradables. Sin embargo, la meditación ayuda a separar la esencia del sufrimiento en primario y secundario, explican en la nota de CNN.
El sufrimiento primario es el estresante inicial: la fila es muy larga. Entonces, inicia por reconocer que no es placentero y está bien que no te guste.
El sufrimiento secundario es el que conlleva enojo y frustración. Trata de ver la diferencia y deja que la frustración se quede allí sin tratar de eliminarla.
6. Determina “campanas de concientización”
Elige algunas actividades diarias que puedan convertirse en “campanas de concientización”, es decir, recordatorios para frenar y prestar atención a las cosas en detalle.
Aquí hay algunas sugerencias:
Preparar comida: esto ofrece muchas oportunidades para concientizar la mente. Se debe prestar atención a los sabores, olores y texturas y disfrutar lo que se está haciendo.
Escuchar a un amigo: no caigas en las mismas conversaciones de siempre. Prestá atención a lo que decís. Cuando la atención disminuye, la mente pierde el interés. Otra cosa importante: aprender nuevamente a escuchar.
7. Diez dedos de gratitud
Para poder apreciar las pequeñas cosas en tu vida, una clave es realizar el ejercicio de la gratitud.
Esto significa que una vez al día contarás con tus dedos 10 cosas por las que estás agradecido. Es importante llegar a una decena aunque sea difícil ya que ese es precisamente el objetivo de este ejercicio.
8. Los sonidos de la relajación
Los sonidos son tan convincentes como los pensamientos, y ambos inmateriales y abiertos a diferentes interpretaciones. Seguramente hay algunas canciones que te motivan, mientras que otras te entristecen.
Ser sensible ante el poder del sonido y su relación con los pensamientos y emociones es central para la concientización y para ser una persona más feliz, más relajada.
Esta meditación muestra en forma gradual las similitudes entre sonido y pensamiento. Ambas aparecen de la nada y no tenemos control de esa aparición. Pero al entender cómo la mente elabora los pensamientos, podemos hacer que el estrés y los problemas se evaporen ante nuestros ojos, destacaron Danny Penman y Mark Williams, autores de la nota de la CNN.
9. Recuperá tu vida
Pensá en ese tiempo cuando tu vida era menos frenética. Trata de recordar con detalle tus actividades o algunas cosas que solías hacer, ya sea solo o en compañía de la familia y amigos. Puede ser leer una revista o andar en bicicleta, o disfrutar de un juego de mesa.
Elegí una de esas actividades y planeá hacerla hoy o durante el fin de semana. Puede durar cinco minutos o cinco horas, puede ser trivial o importante, en compañía de otros o por tu cuenta. Lo importante aquí es que sea algo que te ponga en contacto con la vida que has olvidado, o con esa parte tuya que se siente perdida.
No esperes a sentir que tienes ganas de hacerlo. Simplemente hacelo y después fijate qué pasa.
10. Andá al cine
Los autores de la nota recomiendan llamar a un amigo o familiar para ir al cine juntos, pero esta vez con una diferencia: elegir una hora fija para ir y decidir en el momento qué película ver, no antes.
Muchas veces lo que nos hace feliz en la vida es lo que no esperamos, la posibilidad de encontrarnos con algo imprevisto. Y el cine es ideal para ello.
Antes de ir, conviene identificar los pensamientos negativos como “no tengo tiempo para esto” o “¿qué pasa si no encuentro algo que me guste?”. Estos minan tu entusiasmo por actuar y te desalientan.
Una vez dentro de la sala, lo mejor es olvidarse de todo y simplemente rendirse ante la película.

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