Advierten sobre el incremento de los casos de cáncer, la segunda mayor causa de mortalidad

Por Miguel Grinberg*
El cáncer es una de las principales causas de mortalidad en todo el planeta y la Organización Mundial de la Salud (OMS) calculó que en caso de no mediar intervención alguna, 84 millones de personas morirán de cáncer durante la década que culminará en 2015.

Telam
2-feb-2012

Se admite que hoy el cáncer es la segunda causa de mortalidad más común en el mundo, después de las enfermedades cardiovasculares, y por delante de las que durante muchos años fueron las segundas de la lista: las infecciosas.

La OMS resaltó que hasta hace poco, el cáncer era considerado una enfermedad de los países occidentalizados e industrializados.

No obstante, en 2008 el 63 por ciento de todas las defunciones por cáncer correspondió a países de ingresos bajos y medianos, cifra que posiblemente vaya en aumento.

Por tal motivo, cada 4 de febrero la OMS apoya a la Unión Internacional contra el Cáncer y promueve medios para aliviar la carga mundial de la enfermedad, pues se cree que la prevención del cáncer y el aumento de la calidad de vida de los enfermos son temas confluyentes.

En su informe 2011, la Organización Mundial de la Salud (OMS) consignó que anualmente se diagnostican en el mundo 12,7 millones de casos nuevos de cáncer y que cada año fallecen más de 7,6 millones de personas a causa de ese mal.

Estimó además que entre 2000 y 2020 la incidencia mundial del cáncer se multiplicará por dos y que, aproximadamente, en 2030 se triplicará, lo cual supondrá una considerable carga adicional para los sistemas de salud y los costos de la atención sanitaria.

Como indicador de la importancia asignada por la OMS al cuadro imperante, tuvo lugar en Asturias (España) el 17 y 18 de marzo de 2011 la “Primera Conferencia Internacional sobre determinantes ambientales y laborales: intervenciones para la prevención primaria”.

Dicho cónclave convocó tanto a representantes políticos y gubernamentales, como a investigadores y profesionales especialistas en salud, y a representantes de la sociedad civil, tanto como ONGs, sindicatos, asociaciones de lucha contra el cáncer y pacientes de diversos países.

En el encuentro, se remarcó que los cánceres que causan mayor número anual de fallecimientos son los de pulmón, estómago, hígado, colon y mamas, y que los tipos de cáncer más frecuentes son diferentes en el hombre y en la mujer.

La literatura oncológica señala que el término “cáncer” es genérico y designa a un amplio grupo de enfermedades que pueden afectar a cualquier parte del cuerpo; y también se las denomina “tumores malignos” o “neoplasias”.

Una característica del cáncer es la multiplicación rápida de células anormales que se extienden más allá de los límites normales de los tejidos y pueden invadir partes adyacentes del cuerpo, propagándose a otros órganos, proceso conocido como “metástasis”, que son la principal causa de muerte.

Se trata de una enfermedad multifactorial debido al efecto combinado de inductores genéticos y ambientales que actúan de forma simultánea y secuencial.

En el desarrollo del cáncer existen datos científicos inequívocos que señalan la importancia del entorno, y se identificaron en el medio ambiente muchos agentes cancerígenos de impacto verificable.

Entre los inductores físicos se destacan las radiaciones ionizantes y no ionizantes, como el gas radón (emitido por la desintegración de isótopos de uranio) y los rayos ultravioletas.

Entre los químicos aparecen el humo del tabaco y otros contaminantes del aire como el asbesto (amianto), contaminantes del agua potable, y elementos de origen alimentario como las aflatoxinas y el arsénico.

Los especialistas enfatizan que los efectos cancerígenos en muchas personas son un resultado de la exposición reiterada y en diferentes lugares a lo largo de la vida, al aire, agua, alimentos y radiaciones, particularmente en el entorno laboral.

La mencionada Conferencia Internacional española tuvo lugar en Avilés y Gijón, y emitió una “Declaración de Asturias: una llamada a la acción”, documento que recibió escasa atención por parte de la prensa ibérica e internacional.

Los expertos convocados enfatizaron que más del 30 por ciento de las defunciones por cáncer son prevenibles, y que entre los factores de riesgo se encuentran el consumo de tabaco, el exceso de peso o la obesidad, el consumo insuficiente de frutas y hortalizas.

Asimismo, tienen importancia la inactividad física, la ingesta desmedida de bebidas alcohólicas, la infección por el VHP (virus del papiloma humano), la contaminación del aire de las metrópolis, y el humo generado en las viviendas por la quema de combustibles sólidos.

En consecuencia, la OMS y la Unión Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, entidad especializada que depende de ella, desarrollan un vasto plan de acción sobre enfermedades no trasmisibles, con énfasis en la divulgación y la toma de conciencia.

La Declaración de Asturias instó a los gobiernos a tomar decisiones encaminadas a proteger a la población más vulnerable, y por lo tanto fomentar la prevención primaria en todo el mundo, estimulando a la vez investigaciones de los factores medioambientales adicionales en la generación de cáncer.

Entre estos últimos, las radiaciones ionizantes y electromagnéticas, sospechosas de inducir la leucemia infantil (cáncer de la sangre), el cáncer de mamas y los tumores cerebrales.

La OMS sostiene que los esfuerzos incentivados de prevención primaria, incluyendo la ejecución o el refuerzo de intervenciones ambientales y laborales, ayudarían a reducir la incidencia de ese mal, y las cargas clínicas, personales, económicas y sociales resultantes de la enfermedad.

*El autor es periodista especializado en Medio Ambiente

http://www.telam.com.ar/nota/14672/