La mortalidad tras un infarto es menor en quienes tienen un perro como mascota

Expertos de la Universidad de Sevilla, con motivo del Máster sobre TAP, informan de que cinco años después de haber sufrido un ataque cardíaco, la mortalidad de quienes tienen perro es del 17% mientras que en los pacientes sin esta mascota aumenta hasta un 43%.

SINC / Vicerrectorado de Investigación de la Universidad de Sevilla | 19 enero 2012

Expertos de la Universidad de Sevilla afirman que está comprobado que después de cinco años de haber sufrido un infarto, el índice de mortalidad en pacientes que tienen un perro como mascota en casa es del 17% mientras que en aquellos que carecen de esta compañía la cifra asciende hasta el 43%.

Con su olfato pueden detectar con antelación un ataque epiléptico o una bajada de azúcar
Conocidos estos datos, el próximo viernes 20 de enero dará comienzo la tercera edición del Máster Universitario en Aplicaciones del Perro a la Terapéutica Humana en la Universidad de Sevilla.

Alfonso Blanco Picabia, catedrático de Psiquiatría en la Universidad de Sevilla y uno de los directores del máster asegura que “el perro hace bien por su simple presencia como mascota ya que aporta beneficios para la salud física y mental de las personas”.

Así, desde que comenzó esta andadura, sabía que el reconocimiento de la Terapia Asistida por Perros (TAP) como alternativa terapéutica científicamente válida y confiable implicaba diversos retos, tanto a nivel investigador, metodológico como formativo.

Además de servir a personas con problemas cardíacos, los canes entrenados en esta terapia “son capaces de detectar un ataque epiléptico o una bajada de azúcar con antelación simplemente a través del olfato”, informa Blanco Picabia.

Niños con problemas de atención o inteligencia, autismo, hiperquinesia, casos de hiperactividad, problemas de movilidad o de memoria, ancianos con problemas físicos, mentales o enfermedades crónicas y enfermos mentales se benefician también de la TAP.

Desde el punto de vista de la violencia en parejas, Luis Rodríguez Franco del grupo de investigación Psicología Clínica y de la Salud de la Universidad de Sevilla y director del Máster señala que trabajar con estos animales aporta ventajas.

“La víctima de un maltrato se siente sola, el perro le da compañía, se aísla, el perro le facilita salir a la calle y además lo hace con seguridad, la persona que sufre violencia en la pareja tiene miedo, el perro la tranquiliza, intermedia, puede defenderla y la protege del agresor porque lo detecta por el olor antes incluso de que la victima pueda verlo”, defiende el experto.

Perros rescatados

Rodríguez Franco destaca que el Máster en Aplicaciones del Perro a la Terapéutica Humana de la Universidad de Sevilla, es el único a nivel nacional con estas características y que aborda este tema desde un punto de vista científico, serio y riguroso.

Además, el experto cree que posee un valor añadido y es que los animales con los que trabajan los alumnos provienen de distintos refugios y perreras de la provincia de Sevilla. “Todos son perros abandonados que carecen de amaestramiento pero que en el primer curso se les enseña, y si hay alguno que destaque y que se haya adaptado lo suficiente, pasa a trabajar directamente en los centros con los pacientes”.

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