Menor expectativa de vida por enfermedad cardiaca para los adolescentes que para la gente madura

En países como Estados Unidos, está comenzando a darse una situación triste, paradójica y alarmante: La popularización de hábitos poco sanos en la vida cotidiana está dañando la salud cardiaca de los adolescentes hasta tal extremo que, de no mediar una solución para el problema, tal tendencia acarreará que estas personas acostumbren a morir por problemas cardiacos a una edad menor que la típica en las personas maduras de la actualidad.

Noticias de la Ciencia y la Tecnología
27-12-2011

Un nuevo estudio que presenta un retrato global de la salud cardiovascular de los adolescentes en Estados Unidos, revela una imagen sombría sobre su situación actual.

En general, todos nacemos con una salud cardiovascular ideal, pero el equipo del Dr. Donald Lloyd-Jones, profesor de medicina preventiva en la Universidad del Noroeste, Estados Unidos, está sacando a la luz un preocupante deterioro de la salud de la sociedad que algunos ya vaticinaban a la vista del creciente auge de cosas como el sedentarismo y los hábitos alimentarios poco sanos, que han conducido a un ascenso alarmante de la obesidad.

Esta tendencia también está comenzando a observarse en personas de entre 35 y 44 años, quienes en su adolescencia llevaron un estilo de vida distinto al de sus padres a la misma edad. Por primera vez, se está registrando un aumento en las tasas de mortalidad por enfermedades cardiovasculares en personas de esta franja de edades, especialmente en las mujeres.

Los alarmantes perfiles de salud de 5.547 niños y adolescentes, de entre 12 y 19 años, revelan que muchos de ellos tienen altos niveles de azúcar en sangre, son obesos o tienen sobrepeso, siguen una dieta pésima, no realizan suficiente actividad física y hasta fuman. Estos jóvenes son una muestra representativa de 33,1 millones de niños y adolescentes de EE.UU., entre los años 2003 y 2008.

Las enfermedades cardiovasculares son un proceso de toda una vida, nos recuerda el Dr. Lloyd-Jones. “Las placas que nos matan a los cuarenta y tantos años, o a los cincuenta y tantos, comienzan a formarse en la adolescencia y la juventud. Estos factores de riesgo son realmente importantes”.

“Después de cuatro décadas de disminución de muertes por enfermedades cardiovasculares, comenzamos a perder la batalla otra vez”, acota sombríamente Lloyd-Jones.

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