Mujeres a los 50: ¿Nido vacio? No, gracias

Ni depresión, ni angustia frente a la partida de los hijos, ni problemas por los cambios físicos: una encuesta da por tierra con viejos supuestos y demuestra que el 85 por ciento de las madres de esta edad están dispuestas a empezar otra vez

Por Fabiana Scherer | LA NACION
Domingo 16 de octubre de 2011

Plena, así me siento”, confiesa con alegría Cynthia Kolodny, que recién ingresó en la quinta década. “Los cumplí en agosto y no me pesaron nada, porque soy de las que celebran la vida”, asegura esta licenciada en Educación, madre de dos hijos (Santiago, de 26 y Federico, de 21) y recientemente abuela (“una beba hermosa de 5 meses”). Cynthia pone en voz y en cuerpo los resultados de una encuesta realizada por la empresa multinacional Kimberly Clark en conjunto con la Federación Latinoamericana de Sociedades de Climaterio y Menopausia (Flascym). El informe asegura que el 85 por ciento de las mujeres entrevistadas sostiene que los 50 marcan un momento de vida ideal para empezar nuevos proyectos: aunque ya no tienen 30 y sus cuerpos están pasando por los cambios físicos que supone la menopausia, ellas sienten que hoy tienen mucha más capacidad para enfrentar retos y obstáculos. Algunas han alcanzado la cima de su crecimiento profesional o empiezan un pequeño negocio, otras inician una nueva vida en pareja o sin ella, y casi todas están orgullosas de haber criado exitosamente a sus hijos.

“Los 50 son los nuevos 40”, dispara Aída Tato, venezolana con novio argentino. “La gente joven no lo puede creer cuando digo que tengo 52. Suena fuerte, pero yo no me siento así -cuenta esta mujer nacida en la zona oriental del país (la Venezuela bien caliente, como le gusta decir). Me pasa muchas veces que cuando salgo con mi hijo mayor (tiene tres varones: uno de 29, otro de 26 y el más chico de 20) creen que es mi novio y se sorprenden cuando confieso que en realidad soy la madre.”

El estudio que se realizó en la Argentina, Colombia, Costa Rica y Chile pone en evidencia esa falsa creencia que dice que llegar a la madurez es el fin de una etapa. Por el contrario, el 91 por ciento de las consultadas se sienten activas, con ganas de hacer cosas y no quedarse en casa.

“Siempre fui bastante inquieta -reconoce María Silvia Machicado, asistente de dirección en el departamento gerencial de una empresa-. Ahora que los chicos están más grandes (el mayor de 23 y los mellizos de 21) tengo tiempo para salir a cenar con mi marido (están juntos desde hace 27 años) y reunirme con amigas. Hasta estoy pensando en realizar algún curso corto, como Organización de eventos, y continuar con la capacitación en idiomas”. Silvia no aclara la edad; prefiere decir que tiene 50 y tantos. “No es por una cuestión de coquetería -asegura-. Siempre fui así, desde los 17 me reservo el derecho de no decir mi edad. Creo que los años no te definen.”

Mónica Mousali (53) nunca le puso pausa a su vida. “Creo que la independencia la heredé de mi madre”, asegura con energía esta contadora y psicóloga social. Sin embargo, reconoce que la autonomía de su hija (Lucía, de 23) y el hecho de estar separada (desde hace siete años) le dieron cierto empujón para encarar desafíos y conocer nuevos lugares. “Amo viajar, disfruto al máximo de mis clases de milonga y de yoga -se explaya-, y sobre todo de los momentos que comparto con Lucía. Hoy nos reencontramos desde otro lugar. Salimos, vemos muchas películas y hasta hablamos de hombres. No me para nadie. Siempre le digo a Lu que, como herencia, plata no le voy a dejar. Porque lo que tengo lo gasto, lo disfruto al máximo.”

Para Cynthia, no sólo los 50 son recientes. Separada desde hace un tiempo largo, fue abuela hace poquito, uno de sus hijos (Federico, el papá de la niña) abandonó la casa materna y pronto lo hará Santiago. “Por ahora no sufro de ninguno de los síntomas del nido vacío -dice con orgullo-. Me moviliza ver a mi hijo en el rol de papá.” En los tiempos libres que van apareciendo Cynthia se dedica a los paseos en bicicleta, las salidas al teatro, los conciertos y el encuentro con amigos. “Si hay algo que me gustaría hacer -se detiene- es aprender música. Puede ser canto o algún instrumento. Es un deseo pendiente que pronto haré realidad.”

Según el estudio, los números proyectados ponen en tela de juicio la idea que impone la sociedad: sólo se es joven durante los años fértiles. Precisamente, muchas afirman que con la madurez se sienten más tranquilas para vivir su sexualidad a pleno. Para la doctora Rocío Flores, vocera de la Flascym, las mujeres de 50 de hoy viven este momento con entusiasmo, energía y mayor libertad que generaciones anteriores.

“Me parece que lo más importante es que hoy uno sabe lo que quiere y cómo conseguirlo -arremete Aída-. Por lo menos en mi caso, no me pregunto si debo o no. Trato de disfrutar al máximo. Creo que vivir esta madurez es valiosísimo porque le damos más importancia a lo real. Este es un tiempo para ocuparme de mí. Me divorcié a los 41 y hace un año que estoy en pareja con un músico argentino. Tenemos una relación a distancia, pero muy intensa.” Por su parte, Silvia confiesa: “Hoy con mi marido parecemos novios”.

Quién te quita lo bailado… La frase encuentra eco en estas mujeres y en el 62% que afirmó que la experiencia de vida es tan importante como la juventud. “Hoy valoro mucho más lo que la vida me ofrece”, confiesa Aída, a lo que Mónica agrega: “Priorizás lo importante; la experiencia hace que no te hagas problemas por pavadas, buscás por sobre todo tu bienestar.” En esto de seguir sintiéndose plena, Gladys mantiene una excelente relación con su pareja, pero en casas separadas. “Estamos bárbaros -asegura-, cada uno tiene su espacio. Estoy feliz, es cierto que a lo largo de la vida uno transita por momentos difíciles, pero lo mejor siempre está por venir.”.

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