Crece la internación domiciliaria en la Argentina

Evitar infecciones hospitalarias e internaciones prolongadas y estar rodeado de familiares, son algunos de los beneficios que explicaron a LA NACION expertos en cuidados intensivos

Por Víctor Ingrassia | LA NACION
Viernes 09 de septiembre de 2011

Evitar el riesgo de contraer alguna infección intrahospitalaria, no tener que pagar una internación clínica o sufrir la falta de camas en los sanatorios y hospitales, además de estar rodeado de un adecuado ámbito familiar, pueden ser algunas de las razones por las que la internación domiciliaria crece cada vez más en la Argentina.

Actualmente la Cámara Argentina de Empresas de Internación Domiciliaria (Cadeid), agrupa a 23 empresas que brindan cuidados domiciliarios a unas 80.000 personas en el país en donde, desde una radiografía hasta un electrocardiograma o una extracción de sangre, pueden realizarse en el hogar con la misma tecnología compleja que un centro de salud especializado.

Según las estadísticas recientes, los pacientes que recurren a un tratamiento médico domiciliario responden a enfermedades relacionadas con el envejecimiento de la población, como el mal de Alzheimer, las enfermedades respiratorias crónicas y los cuidados paliativos. En el caso de los más chicos, se observan más tratamientos por neumonía, asma o cardiopatías congénitas.

“La internación domiciliaria es una modalidad de atención que tiene beneficios para el paciente y su familia, como un retorno al domicilio en una situación controlada y con menos incertidumbre. Ese retorno también puede adelantarse en el tiempo con lo que se evita exponer al paciente al riesgo de la infección intrahospitalaria y permite un contacto mayor con el núcleo familiar. Por esta reducción en los tiempos de internación, secundariamente se puede contribuir a reducir el déficit de camas hospitalarias y las reinternaciones de los pacientes bajo atención médica”, explicó a LA NACION el doctor Enrique Laffaire, especialista en cuidados intensivos perteneciente a En Casa , institución que brinda servicios de internación domiciliaria.

“En algunas situaciones de pacientes con afecciones crónicas severas (necesidad de ventilación mecánica “respirador”) en el domicilio, la internación domiciliaria no es una alternativa a otras modalidades de atención. En la actualidad, no resulta aceptable que un paciente permanezca en una institución durante meses, pudiendo ser atendido en su domicilio”, agregó Laffaire.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, entre el 5% y el 10% de los pacientes que ingresan en hospitales en los países desarrollados, contraen infecciones que algunas veces termina con la vida del enfermo.

En la Argentina, para ofrecer esta prestación a obras sociales y prepagas, las empresas que brindan este servicio deben estar inscriptas en la Superintendencia de Servicios de Salud, aunque los especialistas advierten que existe un vacío legal en la regulación de esta prestación, por lo que hay que tener cuidado con la empresa a la que se contrata.

El doctor Laffaire puntualizó que la enfermería desempeña un rol central en la internación domiciliaria ya que es el grupo profesional que más horas suele estar con el paciente, interactuando con ellos y muchas veces son protagonistas excluyentes en el rol entre el enfermo y el médico. Y destaca que a diferencia de lo que ocurre en la atención ambulatoria, la enfermería funciona como un pivot sobre el que giran los demás profesionales. Son quienes conocen los detalles de la evolución de los pacientes y el impacto de la enfermedad sobre ellos y su grupo familiar.

La internación domiciliaria tiene antecedentes muy antiguos – nació con la empresa Boston Dispensary en 1796 – y puede ser considerada como el resultado del proceso de profesionalización del típico cuidado de familiares, vecinos y amigos.

“En la Argentina creció exponencialmente en los centros urbanos, desde la inclusión de la internación domiciliaria en el Programa Médico Obligatorio”, explicó a LA NACION, Felicitas Adaro, gerente general de En Casa, que funciona desde 1991 y realiza 10 mil prestaciones mensuales que van desde simples curaciones hasta la atención de pacientes oncológicos o con insuficiencia cardíaca.

COMO FUNCIONA EL SISTEMA

“Cada paciente tiene un programa de atención predefinido (en general en los días previos al alta de una internación institucional) que indica que profesionales lo atenderán y de qué manera. El programa de atención inicial es definido con frecuencia por el médico que lo atiende en el sanatorio u hospital y luego es modificado de acuerdo a la evolución del paciente. Así se definen objetivos del tratamiento, los medios para alcanzarlo y una estimación del tiempo que será necesario. Luego los profesionales concurren al domicilio en fechas y horarios convenidos directamente con el paciente o su familia”, comentó Adaro.

Y agregó a modo de ejemplo que, un paciente que es dado de alta luego de una cirugía por fractura de cadera es visitado diariamente por una enfermera (que se ocupa de administrar medicación, curar la herida quirúrgica, controlar la presencia de complicaciones frecuentes y brindar información al paciente y a la familia sobre los cuidados necesarios para el paciente).

“El médico lo visita dentro de las 48 hs posteriores al alta y define la frecuencia de sus visitas que en principio son habitualmente semanales. El kinesiólogo concurre en la primera etapa también diariamente. El médico a cargo está disponible diariamente en forma telefónica, este recurso brinda seguridad a los pacientes, ya que con frecuencia es complejo ubicar al especialista o al médico que lo atiende en forma ambulatoria”, remarcó la directora.

Así, los pacientes que ingresan a un programa de cuidados paliativos (frecuentemente con enfermedades malignas en etapa avanzada) tienen un esquema de atención muy flexible. Es posible que la frecuencia de las visitas se modifique frente a complicaciones; el equipo debe responder a esos cambios. “También aquí es importante, que la experiencia permita dosificar el ingreso de diversos integrantes del equipo multidisciplinario (medico, enfermero, psicólogo, trabajador social) para no abrumar al paciente con una invasión a su hogar”, concluyó.

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