El 56% de los aportantes cree que no podrá vivir de su jubilación

Según una encuesta, casi la mitad analiza tener una actividad o inversión que compense la pérdida

Por Silvia Stang | LA NACION
Martes 23 de agosto de 2011

Ocho de cada diez personas dicen estar preocupadas por cómo será su realidad económica a partir del momento de su jubilación. Y casi seis de cada diez trabajadores (el 56%) consideran desde ya que, tras su retiro del mercado laboral, los ingresos que recibirán serán insuficientes para el nivel de vida que proyectan tener: esa percepción es más pronunciada aun en las clases medias y bajas y entre las mujeres. Ante esa idea sobre el porvenir, poco menos de la mitad (un 43%) afirma que está pensando en alguna estrategia para ese entonces, como tener una nueva actividad o un comercio o bien invertir en algo que les permita generarse un complemento a los haberes mensuales; por ejemplo, adquirir una propiedad que ofrezca un ingreso por alquilarla.

Los datos surgen de una encuesta de la Asociación de Aseguradoras de Vida y Retiro (Avira), realizada por la consultora D’Alessio Irol. El relevamiento muestra que a la hora de pensar en contratar seguros aparecen con mucha mayor frecuencia las coberturas que las familias toman para el auto o para el inmueble que habitan que las coberturas de vida y retiro. Y más personas prefieren ahorrar por propia cuenta para tener una reserva que aportar a un seguro personal.

Si bien en muchos países los seguros de retiro son incentivados con políticas de Estado -justamente como una forma de ahorro de largo plazo-, en la Argentina no existen estímulos. Por el contrario, esos seguros se vieron afectados por hechos de la macroeconomía en los últimos años: no lograron, por caso, una recuperación significativa tras el impacto de la crisis de 2001 y 2002, y por otra parte, la ley de reforma previsional de 2008 eliminó la posibilidad de deducir los aportes hechos al seguro -aunque con límites- de los ingresos sujetos al impuesto a las ganancias.

Mientras tanto, el sistema jubilatorio actual ofrece un ingreso que suele ubicarse en algo más de la mitad del último salario percibido para quienes estando en actividad tienen ingresos por debajo del tope salarial para aportar al sistema previsional (que desde septiembre será de $ 16.213,72). Para los que superan ese máximo, la relación puede ser cercana o inferior al 40%, porque para calcular el haber jubilatorio no se tiene en cuenta su salario sino ese ingreso tope para contribuir.

Según la fórmula vigente, la jubilación inicial para quien aportó 30 años es del 45% del promedio de los sueldos percibidos en la década previa al retiro más una prestación básica que a partir del mes próximo será de $ 677,72. Así, la relación entre el último salario y la primera jubilación depende también de la evolución que tuvieron los ingresos en la etapa activa, ya que la Anses utiliza un índice único para actualizar el valor histórico de los salarios de los últimos 10 años.

Los resultados de la encuesta de Avira, de la que participaron 1369 personas de 25 a 55 años y de diferentes clases sociales, muestran que el 54% tendría en cuenta un producto de ahorro jubilatorio voluntario, para el que muchos remarcaron la necesidad de un marco tanto de ventajas fiscales como de confianza. En rigor, el 28% dijo que “seguramente” tendría en cuenta esa vía de ahorro, en tanto que el 26% dijo que “posiblemente” aportaría.

Avira, de hecho, promueve con un proyecto presentado el año pasado una modificación legal para dar impulso a ese producto de ahorro, que sería un pilar de adhesión voluntaria dentro del sistema jubilatorio, según lo definió Gabriel Chaufan, presidente de la entidad.

El 49% de los entrevistados que manifestaron interés por el producto, consideró que debería darse la seguridad de que los fondos no puedan ser traspasados al Estado: eso es lo que ocurrió, sin contrapartida, con los aportes voluntarios que habían hecho ex afiliados a las AFJP, quienes después de dos años y medio de la estatización aún no obtienen respuesta del Gobierno con respecto a sus fondos.
Impuesto a las ganancias

Esa condición se suma a que el 67% consideró que es “algo” o “muy” importante la posibilidad de deducir los aportes al seguro del impuesto a las ganancias. Los datos desagregados por segmentos sociales muestran que la idea de que los ingresos jubilatorios serán insuficientes aparece con mayor fuerza en las clases medias que en el sector ABC1, que es el de ingresos más altos. La lógica es que entre quienes están en este escalón más alto existen reservas futuras que permiten reducir el grado de preocupación.

“En muchos países existe un pilar básico de la seguridad social, que garantiza prestaciones; otro pilar, que es el contributivo, y un tercero, que es el que da la posibilidad de hacer aportes en forma voluntaria para mejorar la jubilación”, explicó Chaufan. Según el proyecto de Avira -que desarrollará su 4° seminario internacional mañana en el hotel Sheraton, con entrada gratuita pero con inscripción previa-, las personas podrían deducir de Ganancias hasta el 5% de sus ingresos volcados al ahorro voluntario.

Más allá de ese límite, la encuesta detectó que el 67% de quienes dijeron que estarían dispuestos a adherir a esta forma de ahorro aportarían más del 6%, con una alta concentración de respuestas ubicadas entre ese nivel y el 10 por ciento. Entre las características que los encuestados marcaron como más atractivas de un seguro jubilatorio están el hecho de que el rendimiento de las inversiones permitan mantener el poder adquisitivo; la posibilidad de elegir entre cobrar todo de una vez o bien bajo la forma de renta mensual, y la opción para hacer retiros anticipados

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