Con mi abuelo hablo por Facebook

En Alemania, cada vez más personas mayores descubren las redes sociales. Este grupo de edad suele usar Internet de manera pragmática y sabiendo exactamente para qué lo quieren, y eso por un motivo muy sencillo.

Deutsche Welle

A Klaus Schmolz no le asusta lo nuevo. En 2004, con 65 años, se compró un ordenador portátil. Hasta entonces nunca había navegado por Internet y quería probarlo. Hoy se maneja a la perfección en todos los portales: Facebook, Skype, eBay… Lo que le llevó a dar el paso no fue más que interés personal, cuenta: “un día me dije, ‘si no participas en esto, te vas a quedar atrás, vas a perder el contacto con tus nietos, con los jóvenes, porque dejarás de hablar su mismo idioma’”.

En el ciberespacio y la red social

Hendrik Speck es profesor de medios digitales en la Escuela Superior de Kaiserslautern, en el suroeste de Alemania, y entiende bien los motivos que llevaron a Schmolz a adentrarse en la Red. “Las personas mayores apenas tienen otra opción si quieren seguir en contacto con sus familias”, dice. Las nuevas generaciones son mucho más móviles de lo que lo fueron ellos. La consecuencia: hijos y nietos ya no viven para siempre en el mismo sitio, ya no trabajan toda la vida para la misma empresa.

Hendrik Speck, profesor de medios digitales en la Escuela Superior de Kaiserslautern.
La tercera edad continúa siendo una excepción en el ciberespacio alemán. Pero su presencia crece constantemente: no más de un cuarto de los germanos mayores de 60 años utilizaba Internet en el año 2010; según un estudio elaborado por las cadenas de televisión públicas ARD y ZDF, en 2011 esta cifra alcanza el 34,5%, lo que supone un crecimiento del 23%. Ningún otro grupo ha aumentado tanto su presencia en la Red. En él, sólo el 10% se comunica regularmente a través de redes sociales. Poco a primera vista, pero mucho si se compara con el 2% de hace tan sólo tres años.

Con evocadores nombres como “otoño” o “red platino” han intentado implantarse en Alemania las redes sociales destinadas a usuarios mayores. Éstas, sin embargo, “son para ellos tan atractivas como los teléfonos de teclas grandes”, asegura Speck. Teniendo en cuenta su tráfico, se trata de proyectos marginales que con toda probabilidad desaparecerán en poco tiempo. Sólo un portal llamado “stayfriends.de”, especializado en poner en contacto a viejos compañeros de clase, ha logrado atraer a la tercera edad.

Hijas encontradas en la Red

Klaus Schmolz tiene otro motivo para estar contento de haberse convertido en cibernauta. De dos hijas fruto de una relación extramatrimonial no supo nada durante años, hasta que el jubilado se creó un perfil en la red germana “wer-kennt-wen.de” (“quién conoce a quién”), en la que también ellas tenían una cuenta. Cuando sus hijas lo descubrieron, le mandaron un mensaje. Schmolz contestó al poco tiempo y ha podido de este modo recuperar la parte perdida de su familia.

Autor: Arne Lichtenberg/ Luna Bolívar
Editor: José Ospina Valencia

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