Hipertensión arterial: un enemigo al acecho

La presión arterial alta o hipertensión, uno de los principales problemas de salud en el mundo, es una enfermedad crónica que muchas veces no produce síntomas pero si no se controla lesiona a las arterias y puede causar un daño severo en los órganos vitales predisponiendo al infarto, insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular e insuficiencia renal. Se la conoce como “el asesino silencioso” por el daño que provoca sin previo aviso.

Sabemos que la presión arterial se expresa con dos números. El primero o presión sistólica es el más elevado e indica la presión de la sangre dentro de las arterias cuando el corazón se contrae. El segundo valor o presión diastólica expresa la presión en el momento que el corazón se relaja. Cuando la presión supera las cifras de 140 sistólica y 90 diastólica hablamos de hipertensión arterial.

docsalud.com
15-5-2011-

Cómo y a quién perjudica

Es una enfermedad muy común que afecta a 1 de cada 4 adultos y la frecuencia aumenta con la edad, por lo que más de la mitad de los mayores de 60 años son hipertensos. A causa de su gravedad más de 7 millones de personas mueren de hipertensión por año en el mundo. En Argentina afecta entre el 25 al 35% de la población adulta.

Como se mencionó anteriormente, no es infrecuente que la persona que la sufre desconozca su condición porque no siente ningún síntoma y que el problema se detecte recién en una consulta médica. En algunos casos, pueden sentirse palpitaciones en la cabeza o el pecho, mareos y otros síntomas físicos. Sin embargo este primer registro de presión alta puede deberse al nerviosismo generado por la visita al doctor, por lo cual recién se puede hablar de hipertensión si los valores son persistentemente elevados en al menos dos consultas con intervalo mayor de una semana.

¿Cuál es la causa?

En la mayoría de los casos el origen se desconoce (hipertensión esencial), pero existe un componente genético o hereditario que provoca que una persona la desarrolle en algún momento de su vida. Este riesgo aumenta aún más cuando ambos padres son hipertensos. En un pequeño porcentaje la causa es secundaria a algunas enfermedades del riñón, las glándulas suprarrenales y algunos medicamentos (antiinflamatorios, anticonceptivos, corticoides, descongestivos nasales, antidepresivos). Finalmente, una causa importante es el consumo excesivo de alcohol.

Los hombres tienen mayor predisposición a desarrollar hipertensión arterial que las mujeres hasta que éstas llegan a la edad de la menopausia. A partir de esta etapa la frecuencia es igual en ambos sexos. Esto es así por efecto de los estrógenos, que protegen a la mujer de padecer enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, en las más jóvenes existe un riesgo especial cuando toman píldoras anticonceptivas.

La hipertensión sostenida y no controlada finalmente lesiona los tejidos de órganos como el corazón donde provoca infarto e insuficiencia cardíaca, el cerebro (es el factor de riesgo más común de un accidente cerebrovascular), el ojo (afecta a la retina) y el riñón produciendo insuficiencia renal.

Manejo

La hipertensión arterial no puede curarse pero puede controlarse. El tratamiento consiste primero en corregir los factores de riesgo cambiando algunos hábitos:

• Reducir la ingesta de sal

• Hacer una dieta adecuada rica en frutas, verduras, cereales y lácteos descremados y pobre en carnes rojas y dulces

• No beber alcohol en exceso, (menos de 2 copas de vino por día)

• Controlar el peso (IMC entre 18 y 25 kg/m2 con una circunferencia de cintura menor a 102 cm en hombres y 88 cm en mujeres)

• Realizar actividad física, 30 a 60 minutos de ejercicio de moderada intensidad al menos 3 veces por semana

• Reducir el consumo de café (no más de 2 a 3 tazas al día)

• Disminuir el estrés mediante relajación y otras técnicas cognitivas

• Dejar de fumar

La medicación antihipertensiva específica es individual para cada enfermo, se indica si a pesar de cumplir con las recomendaciones mencionadas arriba, los valores de presión arterial no bajan de 140 y 90.

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