Sentirse bien no tiene límites ni edades

La tercera y cuarta edad están vigentes en nuestra sociedad.

Ante todo quiero felicitar a las personas de la 3ra y 4ta edad que hoy en día están realizando actividades físicas.

Los jóvenes grandes, como los llamo yo, son nuestros queridos maestros; ya que muchos de ellos en estos tiempos nos están demostrando que no importa la edad y condición física que tengan, ellos van por más y eso es admirable.

La actividad física los moviliza a una vida mucho más saludable. En estos días observo que cada vez más los abuelos y no tan abuelos tienden a la actitud positiva de ejercitarse, adoptan una vida sana y de cuidado inteligente. Cabe decir y aconsejar que es importante realizar un chequeo médico previo a cualquier actividad física.

La natación, las caminatas y la bicicleta son muy beneficiosas para las personas mayores. Una caminata al aire libre por ejemplo es un “ejercicio excelente”: Oxigena el cuerpo y además se obtiene contacto directo con la naturaleza. Al realizar ejercicios se sienten mejorías en toda la estructura corporal exterior e interior.

Todo este paquete de beneficios los hace sentirse más confiados en sí mismos y sobre todo les brinda una independencia sólida en sus quehaceres diarios.

Espiritualidd Diaria
6/3/2011

Ahora bien, muchos de ellos realizan estas actividades desde muy jóvenes, otros de adultos y otros ya de mayores. Lo que une a estas tres etapas de conciencia es el desafío de auto superación y convicción de su propia perfectibilidad; yo llamo a esto “evolución inteligente”.
A continuación mencionaré los grandes beneficios:
Mejora la sensación de bienestar general.
Mejora la salud física y psicológica global.
Ayuda a mantener un estilo de vida independiente.
Reduce el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades (alteraciones cardíacas, hipertensión etc.).
Ayuda a controlar enfermedades como obesidad, diabetes, hipercolesterolemia.
Ayuda a disminuir las consecuencias de ciertas discapacidades y puede favorecer el tratamiento de algunas patologías que cursan con dolor.
Evita la atrofia muscular tonificando los grandes grupos de cintura escapular, glúteos, muslos, abdomen y columna vertebral, manteniendo las habilidades motoras.
Favorece la movilidad articular tornando más elásticos los ligamentos y los tendones.
Evita la descalcificación ósea y el anquilosamiento de las articulaciones.
Hace más efectiva la contracción del miocardio y la circulación sanguínea.
Disminuye los peligros de infarto de miocardio y el riesgo de coágulos en los vasos (trombosis).
Aumenta la capacidad respiratoria mejorando la ventilación pulmonar, tonificando los músculos que intervienen en la respiración.
Disminuye el riesgo de formación de depósitos en conductos urinarios y riñones.
Ayuda al equilibrio psico-afectivo.
Descubren de nuevo las posibilidades de movimiento del cuerpo, re-encontrándose con el “yo corporal” lo que le posibilitará preservar su independencia social.
Sin embargo es importante saber que muchos de estos beneficios requieren una participación regular y continua y pueden volverse rápidamente reversibles si se retorna a la inactividad. Así que los aliento mis queridos JOVENES GRANDES a que empiecen a realizar actividades físicas y jamás las dejen, ya que el cuerpo necesita movimiento.
Nuevamente vemos que la integridad con uno mismo no tiene fronteras ni edades, que cada uno lleva su Dios interno, su camino y su confianza de creencia. Y para ello necesitamos CREER. Sino jamás se podrían pasar las barreras limitantes de la mente. Dios es una gran y única unidad. PERO LA PERFECTIBILIDAD DEL DIA A DIA DEPENDE DE NOSOTROS. Nosotros somos quienes tenemos que dar el paso adelante (confiar es creer, creer es fe y fe es nuestro Dios único). Así que para aquellos que no tenían idea del por qué hay que realizar ejercicios físicos y tener esa gran interacción con nuestro cuerpo y alma, aquí un breve resumen, que espero les sea útil.
Y nuevamente los aliento a que disfruten de una vida más sana y en plena armonía con ustedes mismos.

Por Diego Laykiewicz

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