Otra explicación para la paradoja del aumento de la felicidad en la vejez

Cuando la gente envejece, experimenta nuevos problemas. No se puede leer sin gafas, o a veces incluso con ellas. Los huesos se debilitan. Se olvida con más frecuencia dónde se han dejado objetos cotidianos. Y, sin embargo, a iguales condiciones de bienestar social, la gente tiende a ser más feliz a medida que envejece. Un nuevo estudio sugiere que esta paradoja podría deberse a que las personas mayores controlan mejor sus emociones.

Los científicos han sugerido varias razones por las que las personas de edad avanzada parecen ser más felices de lo que la gente más joven podría creer. Una posibilidad es que se producen cambios en el cerebro que lo permiten. Otra es que simplemente los pronósticos sobre qué afectará a nuestra felicidad cuando envejezcamos no son muy acertados.

Noticias de la Ciencia y la Tecnología
7-3-2011

En el nuevo estudio, James J. Gross de la Universidad de Stanford, y Heather L. Urry de la Universidad Tufts, también en Estados Unidos, analizaron una tercera posibilidad: la de que la gente de la tercera edad regula mejor sus emociones. Muchas personas piensan que no hay nada que puedan hacer para controlar sus respuestas emocionales. Pero esta creencia es errónea, según argumenta Urry. “Hay cosas que podemos hacer para cambiar cómo nos sentimos”, afirma.

Una manera de cambiar las emociones es cambiar la situación. Por ejemplo, si usted es infeliz en el trabajo, podría decidir qué es exactamente lo que le hace sentirse insatisfecho, y cambiarlo, con acciones tales como por ejemplo solicitar una mesa alejada de la del compañero de trabajo que tanto le incordia.

Otra manera de cambiar las emociones negativas es pensar sobre su situación y valorarla de un modo distinto. Consideremos por ejemplo que le despiden de su trabajo. Un modo de ver esa situación es creer que es una catástrofe, y que usted es un fracasado, creencias ambas que provocan angustia y depresión. Pero también puede verlo como una nueva oportunidad para encontrar un trabajo mejor que el anterior, y asumir que ese despido, aunque pueda parecer malo, es en realidad un acontecimiento positivo. En este último caso, la persona se sentirá menos mal.

La gente parece desarrollar mejores habilidades para regular sus emociones a medida que envejece. Por ejemplo, diversos estudios han desvelado que las personas de la tercera edad prestan más atención a la información positiva que a la información negativa, lo cual puede mejorar su estado anímico. Además, algunas evidencias sugieren que las personas mayores son mejores para predecir cómo les hará sentir una determinada situación, lo que les da mejores oportunidades para elegir de antemano las situaciones que mejor estado anímico les causen y evitar las que les vayan a resultar desagradables.

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