La plenitud en la jubilación

Mi experiencia me indica que la jubilación es una etapa por descubrir. Se trata de un capítulo más de la vida repleto de posibilidades. Supone la apertura de un nuevo ciclo en el que, más que nunca, uno se convierte en protagonista de su propia vida. Aunque muchos esperan con ansias el momento de la jubilación, no se debe bajar la guardia. Los temores pueden surgir cuando llega el día en el que una persona se encuentra en el sofá sin nada que hacer más allá del televisor o de las tareas domésticas. Es entonces cuando hay que dar un paso adelante y plantearse la situación.

Por Catalina Hoffmann / Directora general de Vitalia Centros de Día

,EM 16.03.2011

Esta nueva etapa regala las horas con las que se soñaba desde la oficina. ¿Por qué no aprovecharlas en aquellas cosas que siempre se han querido hacer? La jubilación brinda la oportunidad de aprender un deporte, estudiar un idioma, apuntarse a la Universidad o, por qué no, emprender un viaje al país que tan sólo veíamos en el cine y en los catálogos. Es la hora de disfrutar de las libertades que conlleva la edad, como la menor responsabilidad en el cuidado de los hijos o la participación en cualquier tipo de actividad cultural con la que uno se sienta cómodo.
La jubilación no significa desvincularse de las amistades, incluso si se mantiene una buena relación, es saludable seguir frecuentando a los antiguos compañeros de trabajo, con quien se han compartido tantos años de experiencias. Conversar sobre las nuevas sensaciones con personas en la misma situación puede ser estimulante y ayuda a sentirse mejor comprendido.
La familia debe ser un apoyo y también un interlocutor válido para comentar las experiencias. Pero nunca hay que dejarse llevar por los abusos de confianza o por las demandas de los demás. Es un error sucumbir ante la típica frase de “ahora que no tienes nada que hacer…”. Ahora es cuando más proyectos tiene una persona, y sobre todo, cuando puede llevarlos a cabo.
Pensar en que se es demasiado mayor para hacer una actividad o que ya ha pasado el momento para embarcarse en algo carece de fundamento. ¿Y si nos lanzamos a la aventura de la informática y así también aprendemos un útil idioma para relacionarnos con los nietos? La jubilación se presenta ante nuestros ojos como una recompensa al elenco de años de dedicación plena al trabajo y a la familia. Las posibilidades son infinitas. Tomemos las riendas de nuestra vida, impongamos nuestras metas y, de una vez por todas, decidamos la vida que queremos vivir

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