Geriatras quieren acabar con el mito de que la sexualidad desaparece con los años

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) asegura que el mito de que la sexualidad desaparece con los años “carece de fundamento” ya que, según aseguran, “nadie puede asegurar a qué edad cesa el deseo sexual o la actividad sexual”.

Europapress
14 de febrero

Según explican, con motivo del Día Europeo de la Salud Sexual, que se celebra este lunes 14 de febrero, el cese de la actividad sexual es “una circunstancia variable” que dependerá de diferentes factores individuales, el primero de ellos el hecho de tener pareja.

No obstante, incluso teniendo pareja hay que tener en cuenta otros factores, como el estado de salud propio y el de su pareja, el grado de incapacidad física y mental, la frecuencia y calidad de las relaciones sexuales previas y el grado de información que tengan los mayores sobre las modificaciones que aparecen en la función sexual.

“La actividad sexual no tiene por qué perderse con el paso de los años”, reconoce el doctor Carlos Verdejo, miembro de la SEGG, que recuerda que “las personas mayores necesitan conocer qué cambios va a experimentar su organismo, y en concreto su aparato genital, para poder adaptarse a ellos”.

En el varón, los cambios que sufre el organismo con el paso de los años se suelen producir lenta y progresivamente a partir de la década de los 60 años, mientras que en la mujer la mayoría surgen de una manera relativamente rápida a partir de la menopausia (en torno a los 51 y 52 años).

A los cambios anatómicos y funcionales, hay que sumar la repercusión de otras patologías orgánicas crónicas y, además el consumo de algunos grupos farmacológicos, lo cual puede justificar ciertas modificaciones en el comportamiento sexual, bien por las alteraciones del sistema hormonal, bien por las repercusiones físicas y psico-sociales de las enfermedades.

Según explica la SEGG, la disfunción sexual es más común en las mujeres que en los hombres, y se considera que es particularmente común a partir de la etapa perimenopáusica, ya que esta etapa se acompaña de una reducción del interés sexual, así como de la respuesta y frecuencia del coito.

Otros trastornos frecuentes entre las mujeres pueden ser la dispareunia (dolor durante el coito) o disminución de la libido o del deseo sexual, mientras que los hombres se ven afectados por la incapacidad de alcanzar o mantener una erección.

Ante todos estos problemas, que según el doctor Verdejo “tienen solución”, la SEGG quiere concienciar a las personas mayores de que los geriatras pueden “con una valoración integral” detectar los principales problemas sexuales y buscar el tratamiento más adecuado.

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