El fin de los “años dorados” en jubilaciones

La creciente longevidad cambia la ecuación trabajo-ocio. Un trabajo de la Escuela de negocios Wharton analiza lo que está ocurriendo en el mundo con este tema tan preocupante para la actual generación

Revista Mercado
JUE 16 DIC 2010

Los vientos del cambio están azotando en la cara las jubilaciones en todas partes. Consideremos lo siguiente:

• En Estados Unidos, visiones de relojes de oro y apretones de mano se esfuman a medida que los trabajadores demoran sus proyectados retiros y algunos dudan si alguna vez se van a poder dar el lujo de dejar de trabajar.
• En Francia, olas de protesta por parte de millones de trabajadores que tomaron las calles el ultimo otoño no pudieron detener al gobierno de elevar la edad jubilatoria de 60 a 62.
• En Japón, el país más viejo del mundo, los hombres permanecen en su empleo hasta la edad de 69,5 años en promedio, más que la edad de retiro en Estados Unidos, de 64 años.

Empujando esas tendencias hay factores individuales y globales. La crisis económica de los años recientes hizo trizas los ahorros con que la gente contaba para financiar sus retiros. Además de necesitar seguir percibiendo un sueldo, muchos baby boomers proyectan muchos más años de los que trabajaron sus padres para seguir siendo útiles y mentalmente activos. “Lo que comúnmente se cree es que la gente ha demorado su retiro por razones económicas,” dice Kent Smetters, profesor de Whartonen riesgo y seguros. “Pero también es cierto que como está subiendo la expectativa de vida, la gente se quiere mantener ocupada”. Hay un premio para los que lo hacen: las pruebas demuestran que la gente que sigue trabajando se mantiene mentalmente más alerta que los que se retiran.

El aumento de la longevidad está obligando a Francia, Gran Bretaña, Alemania y otras naciones a elevar la edad de jubilación para aligerar la carga a los trabajadores más jóvenes cuyos impuestos deben sostener a las crecientes legiones de longevos jubilados con jubilaciones públicas. Consideraciones similares llevaron a Estados Unidos a elevar la edad para retirar los beneficios completos de la Seguridad Social de 65, cuando el programa se implementó en 1935, a 67 para los trabajadores nacidos a partir de 1960.

Simultáneamente, lo que antes era una clara línea divisoria entre trabajo y retiro se está desdibujando a medida que la gente explora nuevas opciones después de abandonar empleos de 9 a 5. A veces lo reducen a un trabajo medio tiempo y otras se embarcan en cosas nuevas. En el medio, hay otros que comienzan a pensar en qué cosa pueden hacer para las generaciones futuras.

En Estados Unidos, la tendencia a trabajar más años es, en realidad, una vuelta a los tiempos anteriores. “La nueva jubilación es en realidad la vieja jubilación” dice Olivia S. Mitchell, profesora de administración de riesgos y seguros también en Wharton. Durante gran parte de la primera mitad del siglo 20 “todos trabajaban lo más que podían. No hacer nada era un concepto extraño”.

Esta mentalidad de trabajar hasta caer predominó antes de la Social Security y los planes de “corporate pension” comenzaron a brindar a los jubilados un ingreso por lo que les quedaba de vida. Pero eso no se esperaba que fuera muy largo cuando durante la Gran Depresión si hizo ley la Social Security. Porque la expectativa de vida promedio era poco más de 61 años en el país, comparada con los 78 actuales. La Seguridad Social estaba, al inicio, limitada a empleados comerciales e industriales y se hizo universal en los años 1950.

Para entonces, las jubilaciones corporativas habían fortalecido la red de seguridad. Ellas, también, proveían ingresos vitalicios y se lanzaron durante la Segunda Guerra Mundial para reclutar trabajadores en las industrias estratégicas como astilleros y fabricación automotriz. Esas pensiones se ofrecían en lugar de aumentos de sueldo que estaban congelados en ese momento. “Eso fue lo que dio ìmpetu al movimiento jubilatorio”, dice Mitchell.

Fines de semana interminables

La nueva seguridad de ingreso prometía una nueva etapa de vida que los anunciantes llamaron “los años dorados”, donde el retiro era visto como un interminable fin de semana. Desarrolladores de viviendas se adueñaron del concepto de construir comunidades de retiro equipadas con canchas de golf y otras actividades de esparcimiento, mientras las agencias de viajes preparaban paquetes de excursiones y cruceros para el sector de edad. El trabajo mismo era considerado como “algo horrible que se hacìa hasta que uno tenìa dinero suficiente como para retirarse,”dice un consultor de Atlanta. Que ha estudiado tendencias en la jubilación.

Ahora se espera de la gente de 65 que aumente su presencia en la fuerza laboral de 3,6% en 2006 a 6,1% para 2016. La buena noticia es que trabajar hasta más tarde ayuda a la gente a retener sus habilidades cognitivas. Del otro lado de la moneda hay que decir que trabajar más años puede ser duro para gente que tiene trabajos que exigen mucho esfuerzo físico , como agacharse o levantar cosas pesadas o trabajar en lugares estrechos o insalubres.

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